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"Si no puedes hacerlo, abandona el cine": el ultimátum de Jack Lemmon a James Cagney en su momento más crítico como actor

El punto de inflexión de una de las estrellas clásicas de Hollywood

El ultimátum de Jack Lemmon a James Cagney en su momento más crítico como actor

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En Sucedió una noche estamos acostumbrados a ver homenajes a las máximas figuras de la historia del cine, más si cabe si se cumple alguna efeméride importante. Y este ha sido el caso de la última entrega. El reportaje biográfico de esta semana está dedicado a una de las grandes leyendas del Hollywood clásico como fue James Cagney, del que el pasado 30 de marzo se cumplieron 40 años de su fallecimiento. Fue una figura clave dentro de la industria, recordado por protagonizar históricas películas como 'Mister Roberts' o 'Los felices años veinte', así como por un gran talento artístico que llevó a su máximo esplendor durante las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado. Su carrera estuvo marcada por los focos y su mayor reconocimiento le llegó con el Premio Oscar a mejor actor de 1943 por su participación en la película musical 'Yankee Doodle Dandy' de Michael Curtiz.

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Además de lo interpretativo, Cagney era un excelente bailarín, lo que en aquella época le otorgó muchas más posibilidades para abordar proyectos de todo tipo. Es más, Orson Welles aseguró que era "el mejor actor que jamás haya aparecido frente a una cámara", ganándose poco a poco un lugar en la escena hasta llegar a protagonizar esos papeles de personajes duros como gánster que empezaron a proliferar y en los que el neoyorquino se movía como pez en el agua. Sin embargo, no estuvo exento de polémica precisamente por alguna que otra de estas interpretaciones, siendo la más sonada en 1931, cuando se estrenó 'El enemigo público' de William Wellman y este recibió numerosas críticas por parte de asociaciones civiles y en defensa de las mujeres tras una escena en la que aplastaba un pomelo en el rostro de Mae Clarke.

Su popularidad fue creciendo a pesar de las polémicas y el contrato que tenía con Warner Brothers se fue quedando obsoleto. En un principio le habían firmado por cinco años a razón de 400 dólares a la semana, pero la explosión del cine de gánsteres, en el que se ganó una gran aceptación, hizo que esa remuneración no estuviera acorde con su figura. Después de 'El enemigo público' esa paga no eran un gran trozo del pastel, así que comenzaron las disputas con el estudio hasta llegar a poner pleitos a la productora cada vez que quería revisar sus contratos, y aunque esta se resistía, terminaba cediendo por el gran éxito del actor. Esa personalidad, fama y triunfo entre el público se mantuvo durante mucho tiempo, pero las luces se fueron apagando y Jimmy no era ajeno a ello.

Llegó "el día"

En 1961 se puso a las órdenes de Billy Wilder para interpretar a C.R. 'Mac' MacNamara, gerente de Coca Cola Company en Berlín en la comedia 'Un, dos, tres', el cual no era para nada un personaje fácil. Tanto es así que Cagney tuvo algunos problemas para llevarlo a cabo, siendo una piedra en el zapato precisamente una de las facetas que había sido una de sus grandes especialidades en la profesión, los diálogos. Su amigo Jack Lemmon recordaba tiempo después esta situación con una anécdota en la que "Jimmy quería rodar una escena donde el diálogo fuese muy rápido. Tenía dos hojas con un diálogo más o menos definitivo, y bueno, empezó a tener problemas", así que se le ocurrió una idea "después de unas horas", diciéndole al elenco que "tomamos cinco planos, yo me apoyo en la pared y leo lo escrito", pero esto no convenció a Lemmon, quien aseguraba que le lanzó un órdago bastante tajante: "Si no puedes esto, abandona el mundo del cine".

Cagney, no sin esfuerzo, consiguió sacar adelante el papel y finalmente firmó una gran interpretación que le valió una buena crítica, pero comprendió que ya no era el mismo y que el ocaso se acercaba. Como se relataba en Sucedió una noche, 31 años después de que comenzara, el actor decidió que su carrera cinematográfica había terminado. Sin protestas ni enfados, simplemente lo llamó "el día", porque como el propio actor manifestaba después, "es inevitable, el tiempo pasa y las cosas cambian, así debe ser. Y cuando los cambios llegan, los aceptas". Tras aquello, pudimos verlo o escucharlo en la gran pantalla en alguna ocasión puntual las siguientes décadas, pero nada de la enjundia de antes, porque él mismo se dio cuenta que cuando ya no va más, dar un paso al lado es lo más conveniente, llevándote lo conseguido estando aún en lo más alto.

Escucha Sucedió una noche completo

Este es un fragmento de Sucedió una noche, con Antonio Martínez y Elio Castro. Puedes escuchar el programa completo aquí:

James Cagney, ‘Todos los hombres del presidente’, ‘La vuelta al mundo en 80 días’

James Cagney, ‘Todos los hombres del presidente’, ‘La vuelta al mundo en 80 días’

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Miguel Muñoz

Miguel Muñoz

(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad...

 

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