"Ahí nace el Goya oscuro": Sergio del Molino señala el momento clave de su obra
El escritor explica cómo la sordera, la guerra y el aislamiento marcaron el giro más sombrío del pintor
Sergio del Molino identifica el origen del “Goya oscuro”
Madrid
Francisco de Goya no empezó pintando monstruos ni dioses devorando a sus hijos. Durante años fue un pintor cortesano, autor de escenas luminosas y amables. Pero algo se quebró en su trayectoria vital y artística. Ese punto de inflexión es el que ha señalado el escritor Sergio del Molino durante su paso por Transmite la SER, donde ha explicado cuándo y por qué emerge el llamado “Goya oscuro”.
"Goya es un pintor muy longevo, pinta prácticamente hasta el último día de su vida", recuerda Del Molino, que acaba de publicar La hija, una novela dedicada a Rosario Weiss, pintora y presunta hija del artista aragonés. Esa larga vida permite ver una transformación profunda: del Goya festivo y cortesano al autor de las Pinturas Negras, uno de los retratos más descarnados del horror humano.
El punto de quiebre: la sordera
Para Del Molino, el primer gran golpe llega en 1793, cuando Goya se queda sordo. No es solo una enfermedad, sino un aislamiento radical. "Era un tipo con mucha vida social, muy vivaracho, y de repente ya no puede hacer esa vida", explica. La pérdida del sonido expulsa a Goya de las tertulias, lo deja al margen de la conversación y cambia su forma de percibir el mundo.
Ese silencio forzado marca un antes y un después. "Empieza a ver el mundo de otra forma, empieza a ver el mundo sin sonido, y eso le afecta mucho", señala el escritor. Poco a poco, la pintura de Goya se vuelve más íntima, más sombría, más inquietante.
La guerra como trauma definitivo
A esa transformación personal se suma el impacto histórico de la Guerra de la Independencia. Goya presencia las barbaridades del conflicto y las plasma sin idealización en Los desastres de la guerra. "Dicen los expertos en Goya que la experiencia que lo transforma definitivamente es la guerra", subraya Del Molino. No hay heroísmo ni épica: solo violencia, cuerpos y dolor.
Ese doble golpe —la sordera y la guerra— empuja al pintor hacia una mirada cada vez más oscura y desolada del ser humano. "Ese trauma es el que arrastra durante el resto de su vida", añade el escritor.
"Ahí nace el Goya oscuro"
Del Molino sitúa ahí el momento decisivo: cuando el artista deja de pintar para agradar y empieza a pintar desde la herida. "Ahí nace el Goya oscuro", resume. No es una elección estética, sino una consecuencia vital.
Las Pinturas Negras, realizadas en las paredes de la Quinta del Sordo, son la culminación de ese proceso. Obras que siguen desconcertando porque no explican, no consuelan y no ofrecen respuestas claras. "Una de las características de Goya es que no sabemos muy bien qué quiere decir, porque no dice las cosas de forma rotunda", apunta Del Molino.
La mirada de Rosario Weiss
La hija aporta, además, una perspectiva inédita: la de Rosario Weiss, que creció junto a Goya viendo cómo se pintaban esas obras. "Fue la única pintora de su tiempo que vio las Pinturas Negras mientras se hacían", explica. Para ella, no eran un misterio artístico, sino parte del paisaje cotidiano de la infancia.
Del Molino reconoce que fue esa imagen la que le empujó a escribir el libro: la de una niña protegiendo a un Goya anciano, frágil y sordo, cuando salían a la calle. "Ver a Goya a través de los ojos de una cría fue lo que me decidió a escribir esta novela", admite.
Sergio Del Molino y su último libro, "La Hija".