Arbeloa y Asencio: una relación en el punto de mira
La 'Cadena SER' explica el contexto de todo lo ocurrido recientemente entre el jugador y el entrenador del Real Madrid

Montaje con fotografías de Álvaro Arbeloa y Raúl Asencio

"No entiendo las vueltas que dais a las cosas. El míster es el que manda, pone y quita a los jugadores. Tengo el máximo respeto hacia él y todos mis compañeros. Un saludo a todos y ¡hala Madrid!". Con ese mensaje, Raúl Asencio decidió romper su silencio y poner freno al ruido que llevaba semanas creciendo a su alrededor. Una respuesta directa, sin rodeos, nacida a raíz de un vídeo compartido por El Chiringuito, donde el canterano, entre firmas y fotos a la salida del entrenamiento, dejaba una frase que encendió la mecha: "Eso hay que preguntarle a Arbeloa…".
Detrás de esas palabras, sin embargo, hay una historia que viene de más atrás. Durante buena parte de la temporada, Álvaro Arbeloa había depositado una confianza total en Asencio. El central, tras un inicio lleno de dudas, logró asentarse hasta convertirse en una pieza importante en la defensa del Real Madrid. Respondió en momentos complicados, cuando las bajas se acumulaban atrás, y fue titular tanto con Xabi Alonso como con el propio Arbeloa.
Pero todo empezó a torcerse tras el partido ante el Celta. Según fuentes cercanas al jugador, Asencio decidió disputar ese encuentro pese a haber sufrido recientemente una fuerte conmoción cerebral, una decisión que tomó tras la petición expresa del técnico. Aquel gesto, lejos de reforzar su posición, acabaría siendo el inicio del desencuentro.
El punto de ruptura llegó poco después, cuando el defensa supo que no sería titular frente al Manchester City. Asencio no lo entendió. Sentía que no se estaba siendo justo con él después de meses dando la cara incluso en condiciones físicas comprometidas. Arbeloa, en cambio, interpretó su reacción como un acto de indisciplina. La consecuencia fue inmediata: el central desapareció de las alineaciones.
La Premier League está al acecho
La tensión creció aún más en la previa del partido contra el Elche. Asencio comunicó al técnico que tenía molestias musculares y no podía jugar, una decisión que obligó a cambiar los planes ya que el español iba a ser titular. Antonio Rüdiger entró en el once, alterando una planificación diseñada que tenía para el partido de vuelta contra el City (Militao y Alaba seguían lesionados). A partir de ese momento, el castigo fue total: ni un solo minuto más. La confianza se había roto.
La relación entre ambos se enfrió. Asencio terminó dando un paso al frente y pidió disculpas al entrenador, aunque en un primer momento se resistió a hacerlo con el vestuario al considerar que no había faltado el respeto a nadie. Finalmente acabó cediendo. En los últimos partidos ante Mallorca y Bayern volvió a la convocatoria, aunque sin llegar a pisar el césped.
Hoy, su situación en el Real Madrid es incierta. Lejos de su mejor versión y sin un rol definido, su futuro empieza a abrirse a otros horizontes. Desde la Premier League ya llegan cantos de sirena: su intensidad, su velocidad y su perfil no han pasado desapercibidos.

Marcos Gómez-Díaz
Periodista deportivo en la Cadena SER, con una pasión inagotable por el fútbol y su capacidad para emocionar....




