Banderas cubriendo edificios enteros frente a un concierto de siete horas: las dos almas de Hungría apuran la campaña más reñida
Viktor Orbán empapela su pueblo natal este viernes con la bandera húngara mientras que miles de personas acuden a un concierto por el cambio en una de las plazas más emblemáticas de Budapest

Hungría se prepara en las calles para las elecciones que decidirán el futuro del país
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Budapest/ Székesfehérvár
Viktor Orbán y Peter Magyar se disputan gobernar Hungría en las elecciones del domingo y dedicar un día a rastrear actos de sus simpatizantes demuestra que este país está dividido totalmente en dos ambientes bien distintos entre los partidarios del autoritarismo del actual primer ministro y quienes creen que Hungría necesita un aire nuevo.
Nuestra primera parada es Székesfehérvar, el pueblo natal de Viktor Orbán, situado a algo menos de una hora de camino de Budapest. El aire de gran ciudad y de apertura de la capital se disipa totalmente en esta localidad que ha sido el lugar histórico de coronación de los reyes húngaros.
Orbán tiene un mitin hoy en esta ciudad y la escenografía recuerda la de otros tiempos. Tres cintas con los colores de la bandera húngara tapan un edificio entero que servirá de fondo de escenario para la intervención del primer ministro. Las vallas que rodean la plaza central de la localidad se visten también con la bandera nacional. Las luces son también verdes, blancas y rojas.
Cuando intentamos hablar con los miembros de Fidesz -el partido de Orbán- que están preparando el acto nos despachan de malas maneras diciendo que "están trabajando". Los tres estaban sentados en un banco. Eso sí, vigilan que no grabemos a nadie cerca.

Cartel electoral de Viktor Orbán en un edificio de Székezfehérvár con el lema "¡Unámonos contra la guerra!" / Antonio Martín Blanco

Cartel electoral de Viktor Orbán en un edificio de Székezfehérvár con el lema "¡Unámonos contra la guerra!" / Antonio Martín Blanco
Poco después, comienzan a llegar los encargados de la seguridad del evento, así como jóvenes con la cabeza rapada y vestidos de militares en algún caso. Un miembro de la seguridad del evento sonríe cuando le preguntamos si cree que Orbán va a ganar. "No lo sé", nos dice mientras nos hace gestos señalándose la ropa de guardia de seguridad, dándome a entender que no puede decirme qué piensa.
Esta población es un bastión de Fidesz que representa el tipo de votante en el que se ha sustentado Orbán: más del 80% de la población es húngara, no hay inmigración de otros continentes, hay más vecinos mayores que jóvenes y es difícil encontrar a alguien que hable inglés.
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Al final lo logramos al acercarnos a un grupo de chicas menores de 30 años que comentan la parafernalia que se está montando en la plaza de su localidad. "Espero que no gane Orbán", nos dice una de ellas, "si ha invitado a Hungría a J.D. Vance quiero pensar que es porque tiene pocas esperanzas".
Nos encontramos también con Carlos, un alicantino que entrena aquí a un equipo de baloncesto. Admite que "en lo deportivo" le va muy bien, pero que "la vida social es complicada. Son más cerrados aquí que en Budapest", admite.
Fiesta en Budapest
Y es que efectivamente la capital no tiene que ver con localidades como Székesfehérvár. Desde un día antes se está preparando un macroconcierto que, aunque sus organizadores quieren evitar cualquier significación política, todo el mundo sabe que es una fiesta de partidarios de la salida de Orbán.

Una fiesta en Budapest con motivo de las elecciones de este domingo en la que se puede observar la bandera LGTB.

Una fiesta en Budapest con motivo de las elecciones de este domingo en la que se puede observar la bandera LGTB.
Siete horas con los músicos más reconocidos del país que dedican su repertorio a canciones que hablan de libertad y democracia. Es un concierto "para romper el sistema" según el lema oficial y los organizadores han querido dejar claro con el lugar elegido lo que quieren que simbolice: la Plaza de los Héroes, epicentro de la historia nacional húngara y punto de partida o final, según se mire, de la Avenida Andrassy, la principal arteria de Budapest.

Una persona luce la bandera LGTB durante una fiesta en Budapest con motivo de las elecciones húngaras de este fin de semana.

Una persona luce la bandera LGTB durante una fiesta en Budapest con motivo de las elecciones húngaras de este fin de semana.
Aquí se cantan lemas contra Orbán, aunque los asistentes han evitado pancartas o banderas que puedan hacer actuar a la policía. Sí se han visto banderas arcoiris, parejas del mismo sexo cogidas de la mano, camisetas con insultos a Orbán y algún participante subido a una farola para arrancar las pancartas electorales del partido del primer ministro.
Dos almas de un mismo país que deciden el domingo cuál será su rumbo futuro: si el que representa un escenario cuya forma y colores recuerda al de la Italia de hace un siglo o el de un concierto multitudinario como cualquiera que pueda verse en otra capital europea.
Antonio Martín
Redactor de la sección de Internacional. Se incorporó a la Cadena SER en 2005 y desde entonces ha formado...




