El angustioso (y surrealista) encuentro de un vecino de Buenafuente con un jabalí salvaje: se quedó completamente atrapado
Una situación de lo más tensa que ocurrió de la nada

El angustioso encuentro de un vecino de Buenafuente con un jabalí salvaje
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A finales del pasado año, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) confirmaba la muerte de jabalíes como consecuencia de la Peste Porcina Africana (PPA) situados en la zona del primer foco en la provincia de Barcelona. En el comunicado difundido se explicaba que el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid) había podido confirmar el positivo en la enfermedad de estos dos animales que fueron hallados dentro de la zona de alto riesgo delimitada en un radio de seis kilómetros del punto donde se produjo el primer foco el pasado 28 de noviembre, en Cerdanyola del Vallés, Barcelona. Una situación que hizo saltar las alarmas y que todos en la región estuvieran muy atentos a cómo evolucionaba una alerta de lo más peligrosa en todos los sentidos.
Unos de los que están bastante atentos al devenir de los acontecimientos son Berto Romero y Andreu Buenafuente, que viven en una zona donde hay bastantes jabalíes salvajes, pudiendo encontrárselos en muchos de los paseos que dan por allí. Si ya de por sí siempre se ha dicho que estos ejemplares son de cuidado si se sienten más o menos amenazados, podemos imaginar ahora que están en una exposición directa a caer enfermos, y como recordaban en Nadie sabe nada, cuando estás malo sueles estar más irascible, así que hay que andarse con ojo para no llevarse un buen susto. Si no, que se lo pregunten a un vecino de Andreu, porque como contó este en el último programa, vivió una experiencia de lo más angustiosa. Para situarnos, nos relataba que en al barrio donde viven, aquellos que tienen perro suelen ir a una zona cerca del colegio para pasearlos, porque hay un campo justo detrás de las pistas de baloncesto.
Toni, que así se llama el vecino, le contó a la esposa de Buenafuente su surrealista experiencia. "Estaba con el perro y vino un jabalí macho, por la mañana, pero grande como una moto", asegura el presentador que contaba el hombre, y ahí empezó todo, con una tensa espera en la que él y el jabalí se quedaron quietos mirándose desde lo lejos, como si de un duelo de western se tratara, pero con más miedo por parte del humano que del animal. La situación era complicada y Toni decidió esperar, pero el porcino empezó a andar hacia él, mientras que el perro con el que había ido a pasear, "valoró la situación y dijo 'hasta luego, Lucas'", se marchó, fue "el más listo de todos", porque el jabalí empezó a correr hacia ellos. No quedaba otra que escapar y el hombre inició la carrera para resguardarse donde pudiera... hasta llegar a la valla que daba al colegio, por la cual intentó escalar... pero sin demasiado éxito. Se quedó atrapado allí, colgando de ella. Y el animal estaba esperando abajo.
Estampa surrealista y una explicación
Imaginemos la escena. Un ser humano colgado de una valla, visiblemente asustado y tenso, y un jabalí salvaje justo debajo mirándole, haciendo ruidos y simplemente aguardando a que le venciera el cansancio. Encaramado arriba, Toni consiguió sacar su teléfono móvil mientras se agarraba de una mano y llamaba a la Guardia Urbana de Barcelona. "Esos momentos eran terroríficos, no pasaba nadie que despistara y diera otro foco de atención para el propio jabalí", contaba un Buenafuente que daba un dato curioso: "El perro se fue a su casa". Efectivamente, fue el más inteligente de todos. Entre tanto, el vecino intentaba vencer al cansancio hasta que llegaran las autoridades, pero el animal, "cabrón y listo al mismo tiempo, como si se lo oliera, instantes antes de que llegue la Guardia Urbana, se va". Toni, con los dedos amoratados, levantó la mirada y fue entonces cuando lo entendió todo.
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"Dice Toni que el jabalí no es que se fue por la Guardia Urbana, se fue porque venían detrás la madre jabalí con los jabatos pequeñitos. Se ve que el macho iba delante como controlando peligros e interpretó que Toni era un peligro", narraba Andreu. Cuando llegaron las autoridades empezaba otro momento surrealista, y es que claro, "explícale a la Guardia Urbana todo esto", porque como recordaba Berto, "llega y lo único que ve es un señor encaramado en una valla de un colegio". No pasó mucho más, pero como Buenafuente quería contar esto en el Nadie sabe nada, le pidió a su mujer que le hiciera unas cuantas preguntas al hombre para poder documentarse bien de cara a exponerlo si le daba el visto bueno, que se lo dio. Una de ellas era si la policía no le dispararía al jabalí en esa situación, cosa que precisamente este le había preguntado cuando bajó.
Le contestaron que no, que ellos no le pueden hacer nada a un jabalí. Berto se quedó anonadado, porque entonces "¿qué necesitan, un bazoka?", es decir, "¿cómo me defiendo de un jabalí si ni con una pistola puedes acabar con él?", aunque Andreu cree que esta respuesta que le dieron fue más para quedar bien y decir que ellos no van por ahí matando animales, porque "por más fuerte que sean, con una pistola te lo cargas, otra cosa es que no sea correcto hacerlo". Romero afirmaba después que su mujer le había dicho que el mandato general es que, si se encuentran uno de estos porcinos por el barrio, tienen que avisar para que vayan a por ellos, a quién ya no lo sabe, aunque Buenafuente decía que si quería le pasaba el teléfono de Toni por si acaso, pero no creemos que esté para muchos más encontronazos de este tipo y seguramente habrá aprendido de su perro. Mejor huir antes de tiempo, pero por una zona con escapatoria.
Escucha Nadie sabe nada completo
Este es un fragmento de Nadie sabe nada, con Andreu Buenafuente y Berto Romero. Puedes escuchar el programa completo aquí:

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Miguel Muñoz
(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad...




