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Nazareth Castellanos: "La naturaleza influye en nosotros tanto para recuperar la concentración como para reducir el estrés"

La neurocientífica explica cómo pasear por un parque, ver árboles o rodearse de imágenes naturales puede mejorar la atención, reducir la ansiedad y favorecer la recuperación emocional

'Neurociencia de café', con Nazareth Castellanos | Naturaleza y cerebro

'Neurociencia de café', con Nazareth Castellanos | Naturaleza y cerebro

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Madrid

Con la llegada de la primavera y el aumento de las horas de luz, la relación entre naturaleza y bienestar cobra especial protagonismo. La neurocientífica Nazareth Castellanos recuerda en La Ventana que el contacto con entornos naturales no solo mejora el estado de ánimo, sino que también tiene efectos medibles en el cerebro. "La naturaleza influye en nosotros tanto en la recuperación de la concentración como para recuperarnos del estrés", afirma.

Un cerebro que depende del entorno

Desde la neurociencia y la filosofía, se sostiene que el cerebro humano no funciona de forma aislada, sino que está profundamente condicionado por el entorno que lo rodea. Castellanos explica que vivimos con un "cerebro inmundado", es decir, constantemente alimentado por estímulos externos que moldean nuestra percepción y nuestras emociones.

Esta idea no es nueva. Ya el científico español Santiago Ramón y Cajal señalaba la importancia del entorno en el funcionamiento del cerebro. Hoy, la ciencia ha empezado a demostrar con datos qué tipo de ambientes favorecen nuestra salud mental, y la naturaleza ocupa un lugar central.

Uno de los conceptos clave en este campo es la teoría de la biofilia, propuesta en 1984 por el biólogo estadounidense Edward Osborne Wilson. Esta teoría sostiene que los seres humanos poseen una tendencia innata a relacionarse con la naturaleza y con otras formas de vida.

Menos estímulos, más concentración

Uno de los efectos más claros del contacto con la naturaleza se observa en la atención. Según la teoría de la restauración de la atención, los entornos naturales permiten que el cerebro descanse de la sobrecarga de estímulos que caracteriza a las ciudades.

Los espacios urbanos están llenos de información visual y sonora, tráfico, pantallas, luces o movimientos constantes que exigen un esfuerzo continuo de procesamiento mental. La naturaleza, en cambio, ofrece un entorno más sencillo, dominado por tonos verdes, sonidos suaves y ritmos más lentos.

Esta diferencia permite que la mente reduzca su nivel de exigencia cognitiva y recupere la capacidad de concentración. Por eso, actividades aparentemente simples como caminar por un parque o sentarse junto a árboles pueden tener un impacto directo en la claridad mental.

Un efecto directo sobre las emociones

Además de mejorar la atención, la naturaleza también influye en el bienestar emocional. La llamada teoría de la recuperación del estrés explica que los entornos naturales favorecen la reducción de la ansiedad y el aumento de emociones positivas.

Este efecto no solo se percibe a nivel psicológico, sino también biológico. Diversos estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza reduce la excitación emocional y disminuye sensaciones negativas como el miedo o la tensión.

Castellanos destaca que estos beneficios pueden observarse incluso en situaciones clínicas. "Los pacientes hospitalizados que veían árboles tenían mejor pronóstico", explica, en referencia a investigaciones que demostraron cómo la presencia de elementos naturales favorece la recuperación.

Una hora de naturaleza puede marcar la diferencia

Uno de los estudios más recientes sobre este fenómeno fue realizado por investigadores de una universidad de Berlín. Sus resultados mostraron que las personas que caminaban durante una hora por un parque presentaban menor activación en regiones cerebrales relacionadas con la excitación emocional que aquellas que caminaban por calles urbanas.

Estos datos refuerzan la idea de que la naturaleza puede actuar como un recurso terapéutico y preventivo. La exposición a entornos naturales se asocia con la reducción de la ansiedad, una mejor gestión del dolor e incluso una evolución más favorable en pacientes hospitalizados.

La naturaleza también puede llegar a través de imágenes

Aunque no siempre sea posible acceder a bosques o entornos rurales, la ciencia ha demostrado que incluso la visualización de paisajes naturales puede tener efectos positivos.

Murales, fotografías o pinturas que representan árboles, ríos o paisajes naturales pueden influir en la percepción y en el bienestar emocional. Por este motivo, muchos hospitales, centros educativos y espacios laborales están incorporando jardines terapéuticos y elementos visuales relacionados con la naturaleza.

"La naturaleza es bestia y eso el ser humano lo tiene en su interior y se refugia en ella", afirma Castellanos, quien insiste en que el cerebro responde de forma inmediata a este tipo de estímulos.

 

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