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Orbán cierra la campaña más incierta de su vida política con el temor a que el voto urbano y joven lo desaloje del poder

Hungría decide en 24 horas si mantiene el rumbo de ser un país aislado y escorado a la extrema derecha en Europa o si opta por un nuevo modelo en el que seguirá sin estar presente la izquierda

Viktor Orbán en un mitin de campaña en la ciudad de Sopron

Viktor Orbán en un mitin de campaña en la ciudad de Sopron / AKOS KAISER/HUNGARIAN PM GENERAL DEPARTMENT OF COMMUNICATION (EFE)

Viktor Orbán en un mitin de campaña en la ciudad de Sopron

Budapest

Viktor Orbán protagoniza en Budapest el que quizá sea su último mitin como primer ministro antes de las elecciones de este domingo. A eso apuntan las encuestas, pero la fórmula para poner fin a 16 años de poder ininterrumpido del líder ultraderechista no es sencilla.

El sistema electoral húngaro premia a quien más votos tenga en determinados distritos y el propio Orbán cambió hace años las circunscripciones para dar más peso a aquellas zonas rurales de Hungría más fieles a su figura. Una estrategia draconiana con la que, por ejemplo, ha dejado sin opciones a la socialdemocracia clásica, que apenas tiene oportunidad de alcanzar ni siquiera un mínimo de apoyos para entrar en el parlamento húngaro.

Entonces, ¿cómo se derrota a Orbán? Hay varias claves.

El voto joven

Los menores de 30 años representan alrededor del 25% del electorado, pero tradicionalmente no han ido a votar tanto como la población más mayor, que además vota de una manera más conservadora.

La participación de la población más joven será esencial en estas elecciones. Y hay motivos para que vayan a las urnas, como nos ha contado Virag, una joven activista de 23 años: "Mi generación no ha conocido otro gobierno más que el de Orbán y lo vemos anticuado. Es el pasado", asegura, aunque admite que esa visión es más común en las ciudades como Budapest, pero no cala tanto en la juventud de las zonas rurales.

Cuando he viajado fuera he tenido que pelear para demostrar que soy húngara, pero no soy Orbán

—  Virag, activista de 23 años de Budapest

Ferenc, con quien estuvimos en el macroconcierto del viernes organizado por la oposición en Budapest dice que "espero que no gane más Orbán, ahora la oposición está unida y puede ser decisiva". Otra joven del pueblo natal de Orbán, de Székefehésvár, nos contaba que las preocupaciones de Orbán no tienen nada que ver con las de una juventud que se ve obligada a emigrar en busca de oportunidades y más libertad.

Muchos jóvenes entendemos la homofobia o el racismo de Orbán como ataques a la libertad y a la dignidad

—  Virag, activista de 23 años de Budapest

Virag recuerda que hace poco participó en un evento del Parlamento Europeo en Estrasburgo y que allí "pude ver quién representa a Hungría en Bruselas y realmente fue muy triste de contemplar".

La conclusión sobre el papel decisivo de los jóvenes en estas elecciones nos la da András Deri, investigador y docente húngaro especializado en sociología de la juventud que trabaja con la Universidad Eötvös Lorand de Budapest. Este experto asegura que entre los jóvenes el apoyo a Orbán no llega al 10% del total de menores de 30 años. "Le ven cansado, anticuado, irrelevante culturalmente y, sobre todo, pasado de moda".

Oposición unida

El segundo ingrediente de la fórmula es el que nos apuntaba Ferenc: que la oposición vaya unida en estas elecciones. Según nos dice este chico, "hasta hace cuatro años había hasta seis partidos de oposición que se odiaban más entre ellos de lo que odiaban a Orbán".

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Ahora, el partido Tisza de Peter Magyar es visto de manera mayoritaria entre los opositores como la única opción para derrotar a Orbán. Es una formación joven, con una figura al frente con experiencia como eurodiputado, que a muchos húngaros les suena a algo nuevo, una fórmula nunca vista para acabar con el gobierno de Orbán. El partido tiene esencia conservadora, pero al no ser abiertamente homófobo, racista ni antieuropeo ya es un vendaval de aire fresco frente a Fidesz, el partido de Orbán.

¿Y la izquierda?

La obligación de llegar al 5% y la reforma de circunscripciones, así como el hecho de que quien más votos tenga luego obtiene además un respaldo añadido hacen que las formaciones de izquierda apenas tengan opciones de entrar en el parlamento húngaro.

Este país es una rareza en Europa en el que la socialdemocracia es prácticamente inexistente como fuerza política con representación parlamentaria. La irrupción de Magyar como una especie de líder antisistema ha aglutinado además el potencial voto de izquierdas frente a un partido más tradicional en este lado del espectro político como los del resto de Europa.

Antonio Martín

Antonio Martín

Redactor de la sección de Internacional. Se incorporó a la Cadena SER en 2005 y desde entonces ha formado...

 

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