Pierde Orbán, pierde Trump y pierde Putin
La contundente derrota del primer ministro de Hungría abre un nuevo escenario que puede revitalizar la influencia de una Unión Europea menos dividida
Viktor Orbán y Vladimir Putin en el Kremlin en 2024 / Contributor
Enviado especial a Budapest
Hace no muchos años era impensable imaginar que todo el planeta iba a estar pendiente de unas elecciones generales de un país de tamaño mediano y escasa influencia internacional como es Hungría. Sin embargo, es lo que ha ocurrido este 12 de abril en el que los húngaros han votado no solo para cambiar el gobierno de su país, sino para remover los equilibrios de poder de todo el continente.
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La derrota de Viktor Orbán es la primera de calado que sufre la oleada ultranacionalista vinculada a Donald Trump. Es cierto que por ejemplo en Países Bajos la extrema derecha ha perdido el poder, pero la cercana relación de Orbán tanto con Trump como con Putin le habían convertido en el quintacolumnista de referencia en el seno de la Unión.
La Unión Europea ganará en agilidad, imagen de unidad y fortaleza frente al exterior.
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Efecto dominó en Washington y Moscú
Un cambio es posible y Hungría ha enseñado el camino con Budapest sosteniendo la antorcha como una capital que desde su alcalde a todos sus distritos se han opuesto radicalmente al autoritarismo de Orbán.
Trump sale en la foto porque publicó un vídeo apoyando explícitamente a Orbán, porque envió a Marco Rubio a Budapest en febrero y a J.D. Vance en la misma semana que desembocaba en las elecciones. Toda la filosofía política, si es que puede llamarse así, del presidente de Estados Unidos en Europa estaba representada por Viktor Orbán. Y los húngaros también le han dicho a Trump que les deje vivir en paz.
Putin sale en la foto porque pierde un aliado con el que seguir erosionando la unidad de Europa. Cierto es que le queda el eslovaco Robert Fico, con un perfil mucho más bajo que el de Orbán. El Kremlin debe tomar nota esta noche de que Ucrania será reforzada, económica y militarmente, porque quien antes bloqueaba ahora va a dar luz verde a la financiación para la resistencia del país invadido. Además, Magyar no tendrá las fricciones con la OTAN que ha tenido Orbán, lo que puede también ser motivo de preocupación en Rusia ante el fortalecimiento interno de la Alianza Atlántica.
No tiene un camino fácil Magyar. Debe aunar ahora las sensibilidades de todo tipo que ha unido en un partido transversal cuyo principal elemento de cohesión era desalojar a Orbán del poder. En Europa se le recibirá con calidez, aunque todavía no tendrá el peso de otros líderes conservadores como el alemán Merz o el polaco Tusk.
Aún así, su victoria es un aviso a navegantes de que el populismo de extrema derecha también tiene fisuras cuando se ancla en el poder y reconstruye un país a su gusto. La onda expansiva de Magyar es un aviso primero para los países cercanos: la República Checa, Eslovaquia o Serbia, que siguen en manos de líderes de la cuerda de Orbán.
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Cambios internos
La "supermayoría" de Magyar le permitirá reformar la estructura institucional de Hungría sin tener que atender a las quejas de la extrema derecha. En campaña ha prometido luchar contra la corrupción, el clientelismo, sanear el Poder Judicial y limitar el mandato del primer ministro a dos legislaturas.
Es de esperar una apertura en el panorama de medios de comunicación y en el sector empresarial, absolutamente vinculados a Orbán, así como una mayor comprensión de la diversidad del país, desde la de género hasta la étnica.
Magyar tiene el reto de enfriar la confrontación cultural en el seno del país, de templar la polarización y de reducir la brecha entre mayores y jóvenes, entre ciudades y zonas rurales.
Antonio Martín
Redactor de la sección de Internacional. Se incorporó...Redactor de la sección de Internacional. Se incorporó a la Cadena SER en 2005 y desde entonces ha formado parte de los equipos de Hora 14, Fin de Semana, Radio Madrid y de la sección de Economía. Licenciado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid.