Van Aert se lleva una París-Roubaix espectacular tras pelear con Pogacar hasta el final
Tadej Pogacar es segundo y se queda a las puertas de conseguir los cinco monumentos
Wout van Aert, en la París-Roubaix de 2026 / Dario Belingheri
La París-Roubaix, el "Infierno del Norte", también conocida como "la madre de todas las clásicas" ha tenido su edición número 113 este domingo y Wout van Aert ha resultado el ganador. Se trata de la batalla del pavé más dura que nunca: un total de 258,3 km de recorrido entre Compiègne y el velódromo de André-Pétrieux, teniendo que superar 30 sectores adoquinados que representan 54,8 km del total.
El belga Wout Van Aert (Visma) se ha impuesto en la 113.ª edición de la París-Roubaix disputada a través de 258,3 km entre Compiègne y el velódromo de André-Pétrieux, tras superar 30 sectores adoquinados que representaban el 54,8 km del total del recorrido en duelo directo con el esloveno Tadej Pogacar, segundo. En una prueba de supervivencia, marcada por los pinchazos y averías que perjudicaron a los favoritos, Van Aert entró en meta con un tiempo de 5h.16.50, seguido por el esloveno Tadej Pogacar (UAE), segundo clasificado. La tercera plaza fue para el belga Jasper Stuyven.
Van Aert sucede en el palmarés a Mathieu Van der Poel, quien no pudo lograr su cuarta victoria consecutiva.
"Mi objetivo ha sido alcanzar el cielo"
El belga Wout Van Aert (Visma) al fin pudo dedicar una victoria a su excompañero y compatriota Michael Goolaerts, fallecido en la París-Roubaix en 2018, hecho que emocionó al fenómeno de Herental, quien entró en meta con el dedo señalando al cielo tras batir al esloveno Tadej Pogacar.
"Desde aquel día, mi objetivo ha sido alcanzar el cielo. Esto significa todo para mí. Ha sido una meta desde 2018, cuando participé en la carrera por primera vez. En aquel entonces perdí a mi compañero de equipo, Michael Goolaerts. Desde entonces, mi objetivo siempre ha sido alcanzar la cima. Estoy feliz de haberlo logrado finalmente", dijo Van Aert en meta.
El ganador de la Roubaix precisó que "esta victoria es para Michael. Para su familia, sus padres Staf y Marianne, y todos mis compañeros del equipo anterior". A pesar de dos pinchazos, Van Aert fue capaz de desarrollar un plan perfecto. "No hay mejor manera de ganar que cruzar la meta junto al campeón del mundo. Ganarle en el esprint es algo muy especial para mí. Cuando nos dirigimos al velódromo, seguí mi plan al pie de la letra. Había hecho esa llegada tantas veces en mis sueños... Sabía exactamente lo que tenía que hacer. Lo más difícil fue simplemente llegar al velódromo. A menudo me esforzaba al máximo solo para mantenerme a rueda de Tadej (Pogacar). Pero valió la pena", explicó Van Aert.
Mucha emoción en Van Aert, llorando a lágrima viva en presencia de su familia. "Este es el trabajo de toda una vida. Quienes me conocen bien saben cuántas veces he tenido que recomponerme. Es algo emotivo", concluyó.
Histórica clásica del pavé, ahora más dura
La París-Roubaix se disputó por primera vez en 1896 y cumple su edición 123, una de las más antiguas del calendario. Solo se ha visto interrumpida tres veces: 2 por la Primera (1915-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1940-1942) y la tercera en 2020 por la pandemia del COVID-19.
Con una longitud de 258,2 km, el "Infierno del Norte" incluye 30 tramos de los temidos adoquines, los cuales suman 54,8 km de la carrera, que transcurren sobre los duros vestigios de la Europa del siglo XX. Entre ellos se encuentran los célebres tramos de cinco estrellas de la Trouée d'Arenberg, Mons-en-Pévèle y Carrefour de l'Arbre.
Con una dificultad designada para cada sector entre 1 y 5 estrellas, el libro de ruta señala a estos tres sectores como los más difíciles del día. A 95 km de la meta, la Trouée d'Arenberg marca habitualmente el inicio de la recta final de la París-Roubaix. Aunque parezca un tramo largo, quien no esté bien posicionado en esta etapa de la carrera puede descartarse del podio. Es el momento más esperado de la competición y, por ello, atrae cada año a miles de espectadores al Bosque de Arenberg.
Tras superar la Trinchera de Arenberg, la París-Roubaix presenta desafíos constantes. A pesar de ser conocida como una carrera prácticamente llana, el sector de cinco estrellas de Mons-en-Pévèle supone una subida exigente, sobre todo por el mal estado del pavé.
Últimos vencedores
- 2025. Mathieu Van der Poel (PSB)
- 2024. Mathieu Van der Poel (PSB)
- 2023. Mathieu Van der Poel (PSB)
- 2022. Dylan Van Baarle (PSB)