Claudio Rivas guarda silencio en el juicio contra Ábalos sobre los pagos por la licencia de su empresa de hidrocarburos
Un empresario asegura que Rivas alardeaba de pagar la casa al exministro: "¿Qué se puede esperar de alguien que cuelga cuernos en su casa de todo tipo de animales?"

El socio del empresario Víctor de Aldama, Claudio Rivas (d) a su llegada al Tribunal Supremo en Madrid donde se retoma este lunes el juicio por presunta corrupción al exministro José Luis Ábalos / ZIPI (EFE)

Iba tan aleccionado por su defensa con eso de no prestar declaración en el juicio contra Ábalos, Koldo y Aldama en el Supremo, que incluso se ha negado a responder a la pregunta de trámite del presidente del tribunal sobre si conoce a alguno de ellos y con qué grado de familiaridad.
Claudio Rivas, investigado por un fraude de hidrocarburos de más de 200 millones de euros en la Audiencia Nacional, -asunto que también involucra a Aldama- y la persona que habría conseguido una casa en Cádiz para Ábalos en espera de obtener a cambio una licencia de operador, no ha dicho más que eso en el Supremo: "No voy a contestar".

Suspiraba el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, y lo intentaba el letrado que unifica la acusación popular, Alberto Durán (PP), pero el testigo era tenaz, así que el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, ha llamado a "aligerar" porque era un hecho que Rivas no iba a contestar.
Y tenía de qué hablar. Justo antes ha comparecido Manuel Salles, empresario investigado en dos causas de hidrocarburos que, en enero de 2022, envió un mensaje a Ábalos para "incendiar el convento". Alertaba de que por más que la empresa de Rivas patrocinase el club de fútbol que presidía Aldama o por más que invirtiese en sus restaurantes en Madrid o le pagase "una casa al ministro de Fomento", no debía obtener esa licencia.
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"Claudio Rivas iba con un recibo del señor Ábalos, de alquiler, era; y decía: 'nosotros vamos a tener la licencia porque mira la influencia que tenemos'. A mí esto me sentó mal porque me parecía injusto. Por lo poco que llegué a conocer al señor Ábalos y al señor Koldo les vi gente muy normal", ha explicado.
Ese mensaje no sólo se lo envió a Ábalos, que, como consta en el sumario, le contestó diciéndole que no sabía de qué le hablaba y le emplazaba a verse; sino también a Israel Pilar, socio de Aldama; y otros empresarios con los que había comido el día después. Pilar ha señalado que Salles les contó la anécdota y luego les envió el mensaje del que les había hablado para demostrar que no era "una fanfarronada".
Durante su comparecencia, Salles ha atribuido a "efectos colaterales de la droga y el alcohol" que Rivas alardease de ese modo del chalet en Cádiz para el ministro. En cuanto a una intención de difamar a Ábalos, el empresario era claro: "¿Qué se puede esperar de gente que cuelga cuernos en su casa de todo tipo de animales?".
"No me parecía justo y tenía que decírselo y por eso lo hice", ha apostillado sobre aquel aviso a Ábalos, que se producía además en ciernes de un viaje a Guinea Ecuatorial que el propio Salles había organizado para explorar mercado porque el país quería colocar deuda pública. Dice que cuando vio que a la expedición iba la novia del exministro y un ginecólogo con influencias en el ejecutivo ecuatoguineano, se bajó del plan. "No era hacer turismo", ha zanjado.
En la sesión de hoy estaba prevista la declaración como testigo del exdirector General de Carreteras, Javier Herrero, que está imputado en la Audiencia Nacional por la parte de presuntas mordidas a cambio de obra pública. Las defensas de Ábalos y Koldo, que habían pedido su declaración, han denunciado, así que no tendrá que comparecer.
Sí se espera que lo haga Patricia Úriz, la exmujer de Koldo García. La incógnita es si guardará silencio ante las preguntas de todas las partes o se avendrá a contestar a la defensa de su exmarido, que lleva su misma abogada.




