El principal investigador de la 'operación Kitchen' apunta a Rajoy por su presunta relación con el operativo ilícito
Un inspector asegura que los apodos "El Asturiano" y "El Barbas" se usaban para referirse al expresidente del Gobierno del PP

Madrid
El inspector jefe de la Unidad de Asuntos Internos que ha actuado desde 2018 como investigador principal de la operación Kitchen, ha apuntado al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy por su posible relación con el operativo destinado a destruir las pruebas que guardase Bárcenas sobre la caja b del PP y sus dirigentes.
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A preguntas del fiscal Anticorrupción sobre los motes que utilizaba la trama para identificar a sus responsables y sobre dos en concreto, tanto "El Asturiano" como "El Barbas", cuyo usuario supuestamente tenía "jerarquía" sobre el resto de la organización, el inspector 111.470 ha dicho que se corresponden con "Mariano Rajoy" y ha descrito que son muy numerosos los indicios que vinculan a esos motes con el expresidente del Gobierno. Entre ellos, una conversación grabada entre Villarejo y la periodista Ana Rosa Quintana, en la que hablan del operativo y abiertamente el comisario jubilado identifica a Rajoy con esos sobrenombres.

CADENA SER
“Una conversación que graba el señor Villarejo con Ana Rosa Quintana y las parejas de ambos. En esa conversación, el señor Villarejo llega a decir que podía estar preso, que si llegan hasta él, él tirará hacia arriba, hasta el barbas, al asturiano, habla del presidente del gobierno, y llega un momento que él [Villarejo] explica literalmente que asturiano es el mote que tienen para referirse a Mariano Rajoy. Lo dice tal cual”, ha relatado el jefe de la investigación durante en el juicio oral.
El el inspector 111.470 también ha relatado que el 19 de febrero de 2017 se produjo una conversación entre el excomisario Villarejo y el abogado Javier Iglesias en la que “Villarejo le reclama que va a ejercer presión a través de Ignacio López de Lierro y María Dolores de Cospedal para forzar una cita con el número 1 o número 2, que suelen ser las denominaciones que lo utiliza para ministro de Interior y secretario de Estado, y le pide a Javier Iglesias que él transmita esa misma presión al asturiano [Rajoy]".
La Audiencia Nacional no quiso investigar los indicios que supuestamente, implicaban a Rajoy en el operativo. El inspector también ha identificado "indubitadamente" que el apodo "Chisco" de las agendas de Villarejo se corresponde con el ex Secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.
García Castaño amenazó a Martínez con sacar el supuesto pendrive de Rajoy
El responsable de la investigación también ha confirmado que para los acusados el despacho de Luis Bárcenas en la calle General Díaz Porlier era un "un punto de interés claro" para el operativo porque manejaban la hipótesis que "allí se guardaba un pendrive con dos conversaciones, una con Mariano Rajoy y otra con Javier Arenas". El excomisario Enrique García Castaño - que no se sienta en el banquillo debido a problemas de salud- amenazó a sus superiores con sacar ese pendrive tras haber sido relevado como jefe de la UCAO, "García Castaño, que estaba molesto, le dice en un mensaje a Martínez [por entonces secretario de estado de Seguridad], y si saco el pendrive de LV, ¿Qué pasa? Es decir, también el propio García Castaño reconoce, sin manifestar el origen, bien es cierto, reconoce que dispondría o le hace pensar a su interlocutor que dispone de un pendrive de LB, de Luis Bárcenas".
Instituciones Penitenciarias no localizó la nota original del preso encargado de destruir la supuesta grabación de Rajoy
La Fiscalía ha exhibido una copia de la nota manuscrita encontrada en la celda de Isidro Sánchez, donde le encargaban la localización y destrucción de las supuestas grabaciones de Rajoy. "Hay que destruir todos los audios de M.R cuando yo te dé la orden", según ha leído ante la sala el jefe de la investigación de la Policía Nacional. Durante su intervención ha recordado que esa nota fue intervenida por instituciones penitenciarias el 3 de marzo del 14, "nosotros le requerimos el original porque esto era escaneado, pero no localizaban el original e ignoraban en instituciones penitenciarias a quien se le había entregado esa documentación original".
Villarejo propuso que el chófer de Bárcenas lograse un puesto en la Policía para "tenerle trincado"
A preguntas de la Fiscalía, el responsable de la investigación que ha derivado en el juicio contra la antigua cúpula de la Policía Nacional, ha confirmado que Villarejo, coordinado con Enrique García Castaño, "manejaban a Sergio Ríos [chófer de Bárcenas]", así lo acredita la desclasificación de documentos del Ministerio del Interior que avalan que "la primera parte paga Villarejo a Sergio Ríos [2.000 euros mensuales] de julio del 13 a abril del 15 y a partir de los últimos meses, junio, julio, agosto, septiembre, quien paga es Andrés Gómez Gordo".
De los fondos reservados salieron incluso los 700 euros que le entregaron a Sergio Ríos para que se comprase una pistola Glock con el asunto ‘compra pistola para cocinero’, el 12 de noviembre de 2013. Aquella pistola fue la misma que se intervino en el registro del domicilio del entonces chófer del extesorero del PP.
Durante la sesión del juicio oral en la Audiencia Nacional también se ha narrado por parte del testigo cómo el excomisario Villarejo movió los hilos para regalarle la plaza de Policía Nacional al chofer de Bárcenas, Sergio Ríos, y así, según las grabaciones “tenerle trincado”. El inspector que dirigió la investigación ha hecho mención al audio del 22 de agosto de 2014, entre de Francisco Martínez y el propio Villarejo, donde reconoce que dejar "suelto" a Sergio Ríos es "punto débil", por eso Villarejo propone "hacerlo policía porque así nunca les va a derrotar. Y es una manera de tenerlo trincado, creo que dice literalmente. Literalmente".
La filtración policial comenzó en 2009 con la Gürtel: "Villarejo, al que más contactaba era al marido de Cospedal"
El "desvío de información fuera del ámbito policial" comenzó años antes de que se activase la operación parapolicial para destruir las pruebas que guardaba el extesorero del PP. El inspector jefe de Asuntos Internos que inició la investigación de la operación Kitchen ha relatado ante el tribunal, que en una de las grabaciones que localizaron entre Villarejo y José Luis Olivera confirmaron que ya "en el 2009 iban a Génova" para filtrar información sobre la trama Gürtel. En esos audios se les escucha comentar que iban a Génova "para contarle a la señora de Cospedal", apuntando que "si nos pilla Rubalcaba nos cuelga de los pulgares", grabaciones que a juicio del investigador demuestran que "había una filtración", ya en aquella época.
Aquella filtración se produjo con un informe policial sobre la exministra Ana Mato. "Digamos que el señor Villarejo, cuando contacta con el entorno de la señora Cospedal, utilizaba a una secretaria suya que se llamaba Mariví, a su jefe de gabinete, Ortiz Grande", pero, "al que más veces utilizaba [Villarejo] era a Ignacio López de Hierro, a su marido [de Cospedal]".
Es "anómalo" usar 70 agentes y "no pasar actas de seguimiento"
La Unidad de Asuntos Internos de la Policía tomó declaración a los jefes de grupo de la Comisaría General de Información que se encargaron de organizar la vigilancia de la familia Bárcenas, en la que se montó un operativo de hasta 71 agentes, entre oficiales e inspectores. "Reconocen haber ejecutado esas vigilancias por iniciativa o por orden del señor Enrique García Castaño", ha confirmado el investigador principal de Asuntos Internos de la Policía. Pero no hubo actas de esas vigilancias. "Esto es significativo porque son muchas vigilancias, son muchas semanas, son vigilancias exhaustivas y llama la atención que ninguna pase a acta, por así decirlo, para aportar a un procedimiento judicial", ha puntualizado.
El inspector jefe ha reconocido a preguntas de la defensa de Jorge Fernández Díaz que no encontraron ningún audio, ni mensaje en el que apareciese directamente el exministro del Interior. El investigador principal ha lamentado que estando la causa secreta, en noviembre del 2018, se filtró a la prensa contenido del oficio de Asuntos Internos. "Es decir, hay una filtración desde el minuto uno de la pieza. Eso entiendo que perjudicó notablemente, lógicamente, el desarrollo de la investigación, las iniciativas que podíamos tomar o dejar de tomar y condicionó en buena medida el seguimiento del asunto", ha apuntado.




