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Isabelle Huppert: "El cine es también una celebración de la memoria, no podemos mirar al futuro sin entender el pasado"

La actriz estrena una versión teatral de 'Bérénice', de la mano del dramaturgo Romeo Castellucci, y lleva a cines 'La mujer más rica del mundo', un biopic de la heredera de L'Oréal

Isabelle Huppert, durante el photocall de 'La mujer más rica del mundo' en París  (Photo by Marilla Sicilia/Archivio Marilla Sicilia/Mondadori Portfolio via Getty Images)

Isabelle Huppert, durante el photocall de 'La mujer más rica del mundo' en París (Photo by Marilla Sicilia/Archivio Marilla Sicilia/Mondadori Portfolio via Getty Images) / Mondadori Portfolio

Isabelle Huppert, durante el photocall de 'La mujer más rica del mundo' en París  (Photo by Marilla Sicilia/Archivio Marilla Sicilia/Mondadori Portfolio via Getty Images)

París

Es una de las mejores actrices vivas de todo el mundo. Isabelle Huppert es capaz de dar veracidad a cualquier papel, ya sea en películas, en series o sobre el escenario. Ha trabajado con los mejores directores y con los dramaturgos más destacados. Tiene personalidad, un apellido que es sinónimo de calidad y un gusto cinéfilo muy amplio y arriesgado. No teme a rodar en otros idiomas, a acercarse a otras cinematografías o a interpretar a personajes reales, polémicos o kitsch. Esto último es lo que le ha dado La mujer más rica del mundo, un drama familiar sobre un caso real que estuvo en Cannes y llega a los cines este viernes. “Siempre desconfío de las historias basadas en hechos reales, creo que debemos distanciarnos de la realidad”, nos decía el pasado mes de enero en Unifrance sobre este personaje, el de Lillian Bettencourt, una rica heredera.

“Esta es una historia de la que todos conocíamos el final, pero no el principio”, añade sobre el escándalo que retrata el filme, dirigido por Thierry Klifa, sobre el conocido como Caso Bettencourt, en el que la hija de esta heredera de L’Oréal sospecha que están timando a su madre después de que esta haga una donación millonaria a un joven artista del que parece estar enamorada y tras el que se hallaban sospechas de corrupción política. “Evitamos esa parte política, hemos elegido centrarnos en entrar en la puerta pequeña de esta familia, contar la intimidad de la historia y no solo el escándalo que ya conocíamos”, deja claro la actriz.

Huppert está estos días en Madrid, viene a hacer teatro, Bérénice, de la mano de Romeo Castellucci, una obra que representó, con polémica incluida en París, y que ahora lo hará en los Teatros del Canal. Una versión del clásico de Jean Racine en formato monólogo, donde interpreta a una mujer atrapada entre el amor y la política, la historia de una fantasmagoría construida a partir de silencios. Personaje muy distinto al de esta Lillian Betancourt, pero que comparte cierta teatralidad, puesto que en La mujer más rica del mundo, en el que la exageración en el vestuario, en sus modales, en sus costumbres y caprichos nos hace ver a un tipo de mujer. “Claro que hay exageración, porque el personaje lo requería, ahí he encontrado una gran libertad para interpretar, pero también hemos evitado caer en caricaturas”, dice la actriz que acaba enamorándose de un joven artista, Laurent Laffite, con el que empieza a vivir la vida de otra manera, gastando, saliendo, para asombro de sus allegados.

“La mujer más rica del mundo representa un imperio financiero inconmensurable que se ve socavado por esta relación que contamos. Eso implica que aparezcan muchas cosas: escándalos, también cosas graciosas, una crítica a esa clase social y la maldad que emerge entre muchos de los implicados. Y está la relación entre la madre y la hija, que es una relación bastante horrible”, explica sobre la relación entre su personaje y el que interpreta Marina Foïs. “Es una relación muy dura, muy violenta, muy cruel. Se ha dicho mucho sobre ellas dos, incluso que puede que no fuera su hija”, apunta.

Especialista en interpretar a mujeres libres, que hacen lo que quieren, mujeres complejas psicológicamente, como el personaje de La pianista, el filme de Haneke, o el de Elle, de Paul Verhoeven, Huppert defiende la libertad de esta mujer nonagenaria en su última etapa vital. “Vive una felicidad que surge de manera un poco insolente”. Algo que el director refleja en varias escenas, entre ellas, la de la discoteca, un ambiente vital al que no está acostumbrada, y que va precedida de una canción interpretada por Anne Brochet.

'La mujer más rica del mundo' es también una disección a las grandes fortunas, esas que se envuelven en misterio y que ocupan las portadas de la prensa rosa y que, solo de vez en cuando, protagonizan grandes escándalos como este. “En Estados Unidos, por ejemplo, hay una relación más desinhibida con el dinero. Es más fácil reconocer qué eres rico y decir cuánto ganas. En Francia sigue siendo un tabú, son temas de los que no hablamos demasiado. Es muy francés, quizás europeo, no lo sé, pero es cierto que no se habla de eso. Ese misterio es muy burgués, guardar el secreto de nuestras cosas. Eso va con esa clase social”.

El fino equilibrio del filme hace que el espectador evite empatizar ni con la señora rica, ni con su hija, a pesar de que el final deja a su personaje en soledad. “Desde luego, no es una víctima, y mucho menos una mujer desesperada”, señala Huppert que asegura haberse divertido rodando y viendo 'La mujer más rica del mundo', un filme que tiene humor y que también traza un retrato de una clase social, la de esos ricos que no tienen que preocuparse de nada. Una clase a la que dice no pertenece. Desde luego, sigue siendo una trabajadora más en el cine, dispuesta a la promoción, como demuestra estando en Unifrance. “No soy la única, estamos aquí muchas actrices. Puede que no tantas, pero me gustan mucho las películas que hago, así que me parece natural hablar de ellas”. Quizá porque, tras una carrera llena de grandes títulos y grandes papeles, Huppert sabe elegir. "Nunca eres tan libre como te gustaría, pero la libertad es hacer prácticamente lo que hago. Es una libertad enorme, quien puede decir lo mismo”.

Huppert enumera con ilusión los proyectos en los que próximamente la veremos, como la nueva película del director iraní Asghar Farhadi, Histoires paralleles, que estará en Cannes, Burn Piano, Illustre inconnue, donde interpreta a una extra de películas que trabaja duramente con la esperanza de conseguir por fin un papel protagónico o en The Blood Countess, que pasó por la última edición de la Berlinale. “Siempre me divierto trabajando y, si no lo consigo, intento olvidar esos rodajes. Pero últimamente he disfrutado mucho”, insiste la actriz que, además de no parar de rodar, tiene también una sala de cines en París. “Son salas de cine de repertorio, que están programadas por mi hijo. Viene mucha gente joven y es significativo porque disfrutan viendo películas antiguas. El cine es también una celebración de la memoria, no podemos mirar al futuro sin entender el pasado”, explica.

Pepa Blanes

Pepa Blanes

Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...

 

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