Bernardo Atxaga y el desamparo que acabó con la vida de Urtain
El escritor nos presenta la versión en castellano de 'Enarak', una novela audaz y extravagante, que reflexiona sobre la soledad que acabó con la vida del que fuera leyenda del boxeo

'Enarak', 'Golodrinas' en su versión en castellano, es una novela que no iba a ser. Cuando Bernardo Atxaga (Asteasu, 1951) publicó 'Casas y tumbas', enmarcada en los años del terror de ETA, pensó que cerraba un círculo, que ponía punto final a su paso por la novela. Pero no fue así, Atxaga reconoce que una novela supone mucho trabajo y que, a veces, se deja llevar por la emoción del momento, pero le quedaba algo pendiente. "Yo necesitaba hacer lo que en euskera se llama txirikorda, trenzar en castellano, me hacía falta trenzar todo lo que había ido escribiendo. Hace 50 años escribí 'De la ciudad', que era pura fantasía gótica. Yo iba por ese camino fantástico pero la situación política del País Vasco me obligó a cambiar, porque si ante lo que ocurre tú reculas eres un escritor cobarde. Luego cuando acabó la parte virulenta me sentí más libre para poder ir por caminos estrambóticos. Y con este libro necesitaba hacer esa txirikorda, esa trenza".
'Golondrina', editada por Alfaguara, se presenta como la novela más audaz del autor, donde hay una mezcla de humor y de intriga, que recorre la vida de varios personajes en varios saltos temporales, entre ellos, José Manuel Urtain, leyenda del boxeo que acabó suicidándose en su piso de Madrid con apenas 49 años. "Podía haber hecho un reportaje o una novela realista sobre lo que fue Urtain pero no he querido hacer eso, no he querido hablar de ese mundo rural de apuestas y levantamiento de pesas, del que la gente solo tiene una imagen estereotipada. Yo he querido llevarlo a otro círculo, al de las personas desamparadas. Ésas que están en un espacio perfectamente adaptadas pero que van a otros, con otras reglas, y no saben manejarse".

'Golondrinas' de Bernardo Atxaga

'Golondrinas' de Bernardo Atxaga
De hecho, desde el principio de la novela hay una idea que se repite a propósito de Urtain "la máscara resultó ser demasiado grande", porque como explica Atxaga "somos lo que los demás ven en nosotros. Somos seres sociales y nos van construyendo los demás. Si son los demás los que van construyendo esa máscara, al final, es tan pesada que termina por caerse al suelo". Es la literatura de Atxaga una literatura de territorios y de personajes, que surgen de su propia mente, fuente inagotable de historias. "qué es la mente, qué es la memoria", se pregunta el autor de 'Obabakoak', "qué mala idea tenemos de la memoria, pensamos que es como un cajón de un armario, donde se guardan cosas, y eso es completamente falso. La memoria es lo que los antiguos llamaban espíritu, si no tuviéramos memoria no podríamos ni siquiera preguntarnos quiénes somos, porque no existirían las palabras".
Cuatro ángeles militares narran estas historias entrelazadas, en las que siempre están presentes las golondrinas, que van y vienen, que hablan de un final de ciclo. "Todos los animales son como recipientes. Por ejemplo la serpiente, culturalmente ha tenido una historia, desde el Paraíso. Ocurre igual con las golondrinas, que son extraordinariamente luminosas, y esos viajes que hacen de miles de kilómetros. Me hacen volar como ellas, imaginar ese ser material tan pequeño haciendo esos viajes. Recurrir a las golondrinas me ha permitido tener una imagen para toda la novela y utilizarlas para la poesía del libro". Sobre su obra, siempre escrita en euskera, asegura Atxaga que él empezó a escribir cuando la ola favorecía esa literatura, incluso aquí en Madrid, "podías surfear aquella ola, y no había tanta extrañeza. Siempre he tratado de hacerlo lo mejor posible pero es muy importante la ola, la sociedad y el momento político".




