Niño Becerra alerta sobre la IA: "Si el 96% de la inversión no ha tenido retorno, es muy gordo"
El economista avisa de que la rentabilidad real de la IA sigue siendo mínima y señala que miles de empleos podrían desaparecer mientras las empresas aceleran su automatización

La Ventana de los Números | El negocio de la IA en España
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Madrid
Santiago Niño Becerra advierte en La Ventana de que las cifras de inversión deben analizarse con cautela. Según señala, no está claro que muchas de esas cantidades vayan a generar beneficios reales ni que los plazos previstos se cumplan.
El economista compara la situación con un juego de azar: "Es como una apuesta al rojo o al negro en un casino", subrayando que lo relevante para el mercado no es cuánto se invierte, sino cuánto tiempo se tarda en recuperar el dinero.
Niño Becerra es aún más contundente al recordar que solo el 4% de la inversión realizada hasta ahora ha generado retorno, un dato que, en su opinión, debería hacer reflexionar a empresas y gobiernos.
"Una inversión es provechosa cuando tiene retornos. Si hasta ahora el 96% invertido en IA no ha tenido retorno… es muy gordo", insiste.
Despidos y automatización: los primeros efectos visibles
Más allá de las cifras, el economista alerta de que el impacto laboral de la inteligencia artificial ya es una realidad. Cita el caso de la tecnológica Capgemini, que ha anunciado un expediente de regulación de empleo que podría afectar a miles de trabajadores, incluidos hasta 2.400 en España.
También menciona movimientos similares en compañías como Oracle y en aseguradoras internacionales, donde ya se han anunciado despidos masivos vinculados a procesos de automatización.
Según explica, los puestos que se centran en la gestión de información son especialmente vulnerables. En su análisis, muchos de esos empleos están condenados a desaparecer, aunque el proceso pueda ser más o menos rápido.
Ante la pregunta sobre qué profesiones podrían resistir, el economista señala que los trabajos altamente especializados o físicos, como los de neurocirujano o mozo de almacén, tienen por ahora menor riesgo de sustitución.
¿Tenemos capacidad de influir en el avance tecnológico?
Niño Becerra reflexiona también sobre el origen de la actual revolución tecnológica. Recuerda que vivió el nacimiento de la informática en las empresas y cómo los primeros sistemas exigían conocimientos técnicos complejos.
Evoca, por ejemplo, la llegada del sistema operativo MS-DOS, que describe como un "cacharro" en el que había que introducir comandos manualmente.
Desde entonces, explica, la evolución tecnológica ha sido vertiginosa hasta llegar a la inteligencia artificial actual, que ya se encuentra en una fase avanzada y camina hacia modelos cada vez más autónomos.
En ese contexto, el economista plantea una reflexión: si la sociedad tiene realmente capacidad de decidir el rumbo de la tecnología o si, por el contrario, ya no tiene margen de influencia.
La paradoja laboral: enseñar a la tecnología que te sustituirá
El avance de la inteligencia artificial está generando situaciones que hace apenas unos años parecían impensables. Niño Becerra destaca casos como el de trabajadores en fábricas de India que utilizan cámaras en la cabeza para grabar sus propios movimientos y así entrenar sistemas automatizados.
Según explica, muchos de ellos son conscientes de que esos datos servirán para desarrollar robots que podrían reemplazarlos en el futuro. Sin embargo, no tienen alternativa, si no colaboran corren el riesgo de perder su empleo de forma inmediata.
La paradoja se repite también en otros ámbitos. Cada vez es más frecuente que empresas paguen a personas por grabarse realizando tareas cotidianas, como cocinar o limpiar, con el objetivo de alimentar algoritmos de aprendizaje automático.
Para Niño Becerra, el problema es que se remunera a los trabajadores por generar los datos que permitirán prescindir de ellos más adelante.





