El exorcismo de Almansa se convierte en 'Perros de caza', una inconmensurable novela que mezcla la poesía y el western
El escritor valenciano Borja Navarro publica 'Perros de caza', una novela donde parte suceso real, un exorcismo y un terrible crimen, para contar la historia de un pueblo, Almansa, y de una generación

La literatura se ha ido adentrando, poco a poco, en ese tropos denominado España vaciada. Esos pueblos y zonas rurales donde apenas viven una decena de habitantes y cuyo imaginario cambió radicalmente, sobre todo desde la pandemia. Los asquerosos, Un amor, La tierra desnuda, nos llevaron a ese campo desde el thriller, la sorna, el miedo o la crónica social. Sin embargo, entre la gran urbe, donde todo se concentra y esos pueblos fantasmas, que también el cine ha reflejado, se encuentra una ciudad de tamaño medio, ciudades de provincias que han visto cómo sus calles se iban abandonado y quedando en ruinas. Es el caso de Almansa, ciudad industrial en la provincia de Albacete, lindando con Alicante. Ciudad que ha querido contar el escritor y guionista Borja Navarro en la inconmensurable Perros de Caza, una novela editada por Malastierras que conmueve y salpica. "Almansa es un lugar fronterizo, que bebe muchísimo del interior de Alicante, bebe también de lo manchego y se crea al final un cóctel muy curioso", nos dice en una entrevista en la SER.
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Entrevista | Borja Navarro por 'Perros de Caza'
Un lugar fronterizo que sugiere un relato de western, pero donde la épica queda relegada a un segundo plano. "El libro propone una narrativa inmersiva, más atmosférica, pero sí que hay una parte que se ha puesto en valor, y que se cuenta en clave de crónica western". Una atmósfera que la da el propio paisaje, desértico, sin apenas vegetación, donde la aridez se ha trasladado incluso al carácter de sus habitantes. "Hay un ejercicio casi de estilo por intentar traducir lo que me transmite ese entorno en un estilo de escritura, en una forma", nos dice este escritor que ya sorprendió con su primera novela, Arcén.
Con respecto a esa novela, convertida en un cortometraje dirigido por Pau Colomina, hay un cambio aquí en el estilo de su escritura. "Soy lector de poesía. No escribo, pero me gusta el concepto de que en la poesía el lenguaje está muy presente. En este caso, para mí era primordial conseguir que a la hora de leer esta novela, se diera prioridad a la página que estás leyendo más que la siguiente. Que no te importe mucho qué es lo que viene, que no esté muy marcado hacia dónde nos estamos dirigiendo, sino que tú cuando estás leyendo la página, de alguna forma, sientas lo que estoy contando".

Portada de Perros de Caza / CEDIDA

Portada de Perros de Caza / CEDIDA
A eso se suma un uso del lenguaje propio de la zona, incluyendo en el texto localismos. “Me gusta escribir sobre los lugares que habito. No me he acercado a Almansa por algún tipo de moda o por ambientar una historia en lo rural, porque esa zona de Elda, Villena o Almansa no son rurales. Llevo habitando ese lugar desde hace más de diez años y cuando escribo sobre algo exploro con la escritura esos lugares, por eso florecen todas estas cosas de forma espontánea. Los diminutivos, los localismos, los Moros y Cristianos, los gazpachos y la gachamiga”.
Nacido en Valencia, pero ubicado ahora mismo en Alicante, donde escribe, y con un pie puesto en Almansa, donde pasó parte de su infancia, Navarro utiliza un caso real, un terrible suceso ocurrido en ese municipio en los noventa, para contar una España que existió y existe. Un western esotérico que habla de la desindustrialización, de la falta de esperanza y de una clase social marcada por la realidad. “Lo primero que escribí fue la historia del personaje de la chica que vuelve al pueblo y empieza a hablar de los niños del pueblo. Ahí descubro que me apetece diseccionar el pueblo desde esa perspectiva, y mirando todas las aristas y eso me lleva de forma inevitable,al exorcismo”.
En realidad, lejos del true crime, el exorcismo es solo un elemento que vertebra una relación entre esa niña que fue brutalmente asesinada por su madre y sus vecinas, y esa joven que regresa a un lugar totalmente distinto. “El libro no es una crónica morbosa de ese suceso. Digamos que me sirve para sustentar una estructura, para darle un orden”, reconoce el escritor.
El exorcismo fue algo que marcó a los habitantes de un lugar que, como otras ciudades de ese tamaño de toda España, empezaron a vaciarse. No son zonas rurales, no se considera España Vaciada, pero se quedaron grises, paradas. Las vías del tren dejaron de ser útiles, las fábricas cerraron, los jóvenes se fueron. “Hay gente que le ha apelado más la parte esotérica y a gente que le apela la cuestión generacional”. Se refiere a una generación educada en la meritocracia que vivió dos crisis económicas, como la protagonista de Perros de Caza. “Creía que se había construido unas ambiciones, unas expectativas y luego descubrió que el mundo no era así, que todo se había derrumbado y tuvo que volver a casa de sus padres. Es algo generacional, por supuesto que sí. Esta chica que llega al pueblo, sufre una especie de sensación que nos lleva a lo esotérico y, de repente, el sufrimiento se transforma en una herida que puede gestionar y eso tiene que ver con el exorcismo”. Un elemento, lo sobrenatural, que es parte indispensable de la idiosincrasia de ese lugar de curanderos y curanderas.
A esos personajes se suman muchos más, personajes en los márgenes a quienes Navarro mira con ternura. “Son personajes que, de primeras, te pueden violentar un poco. Son rudos, herméticos, pero aparece el rasgo de la ternura, que es algo que suelo hacer, no sé por qué, en mis personajes. Después están los perros de caza y el agua, dos elementos importantes en la narración. “Esos dos símbolos para mí son muy importantes, porque de alguna forma funcionan de espejo, de reflejo del pueblo”. Un rasgo que comparte con uno de los libros que le ha inspirado, Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor. Un referente importante para un autor que ha construido una sólida y emocionante novela sobre empatía en un mundo en el que las ciudades y sus habitantes se convierten en fantasmas. "Para mí, hay una segunda oportunidad para nosotros en en este espacio crepuscular donde acaba el libro. Por eso es importante la ternura", concluye Borja Navarro.

Pepa Blanes
Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...




