Guitarricadelafuente se confiesa con Rosalía en Barcelona: así fue su primera relación con otro chico
Fue una experiencia marcada por una mezcla de ilusión, pero que acabó en desilusión final
Madrid
La segunda noche de Rosalía en el Palau Sant Jordi de Barcelona volvió a demostrar que su gira no es solo un concierto, sino una experiencia compartida. Con el recinto lleno hasta la bandera, la artista catalana recuperó uno de los momentos más comentados del show: el ya famoso confesionario, ese espacio íntimo en medio del espectáculo donde la conexión con el público —y con el invitado— cobra tanta importancia como la música.
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En esta ocasión, la protagonista sorpresa fue Guitarricadelafuente, que además se convirtió en el segundo invitado del confesionario y el primer hombre en participar en España. Un encuentro cargado de complicidad, humor y, sobre todo, sinceridad.
Sentado frente a Rosalía, el cantante se abrió para hablar de una experiencia muy personal: su primera relación con otro chico. Una historia breve en el tiempo, pero intensa en emociones.
"Llevábamos tres semanas hablando y yo dije: Tengo que quitar esta tirita ya. Porque, si no, iba a salir del armario a los 40 años". Así arrancaba un relato marcado por una mezcla de ilusión inicial y una desilusión que fue creciendo con el paso de los días.
Guitarricadelafuente explicó cómo aquella euforia del principio dio paso a situaciones cada vez más incómodas, hasta desembocar en una experiencia que hoy recuerda con distancia, pero sin dramatismo.

Rosalía, escuchando atenta, lanzó una de esas preguntas que resumen una historia entera en una frase: "¿Quedaste con un amante o con un carcelero?"
La respuesta, entre risas, fue igual de directa: "Era síndrome de Estocolmo, ¿vale?"
El público estalló en aplausos. No solo por la anécdota, sino por la naturalidad con la que ambos artistas compartían un momento profundamente humano en mitad de un macroconcierto.
La historia no terminó ahí. Años después, cuando el tiempo ya había puesto todo en su sitio, Guitarricadelafuente recibió un mensaje inesperado. Ocurrió antes de uno de sus conciertos en Sevilla: "A ver si puedes conseguirme una entrada…"
Era aquel chico sevillano, reapareciendo desde el pasado para pedir entradas para su concierto. Una escena final casi cinematográfica que cerró la confesión con una sonrisa y algo de ironía.




