Una psicóloga explica ese momento cuando crees que te vibra el móvil y no lo ha hecho: "La hiperconexión digital está cambiando nuestro cerebro"
Lo llaman “notificaciones fantasma”. Es creer que el móvil vibra o suena sin haber recibido ninguna notificación. Cada vez es más común y está vinculado a la dependencia tecnológica y al estado de alerta permanente

Teléfono móvil / EFE

Llevas el móvil en el bolsillo. Vas por la calle y estás esperando una llamada que no llega. De repente notas que el teléfono vibra. Lo coges y nada. En realidad no ha habido llamada ni mensaje. No ha ocurrido nada. Tu cerebro ha generado una “notificación fantasma”. Según los expertos este fenómeno se está extendiendo como una de las señales más claras de la llamada "hiperconexión digital", el estado de alerta permanente al que nos vemos sometidos debido a las notificaciones, alertas visuales y sonidos de los móviles.
Nos lo ha explicado la psicóloga Gloria R. Ben, de la empresa Qustodio.
Pregunta: ¿Cómo notamos que estamos hiperconectados?
Pues lo notamos en pequeños gestos cotidianos, como estar revisando el móvil sin motivo aparente, sentir que vibra o suena cuando en realidad no lo ha hecho, o tener esa necesidad constante de estar comprobando si tenemos mensajes. Pero sobre todo es que es esa sensación de estar esperando todo el rato que algo pase en el móvil y esa expectativa es la que nos mantiene en ese estado de alerta, aunque no seamos de todo conscientes. Eso es lo que marca la diferencia, no es sólo cuando usamos el móvil, sino cómo lo usamos y cómo nos hace sentir.
P: ¿En qué medida está cambiando nuestro cerebro esta hiper-conexión?
Aquí entra en juego el cerebro, claro. Nuestro cerebro, al final, actúa por recompensas y esta recompensa de esta satisfacción por alguna notificación en el móvil genera un estímulo rápido. El problema es que el cerebro se nos acostumbra muy rápido y entonces esta necesidad de inmediatez y esta dinámica lo que hace es que empezamos a esperar que constantemente tengamos esos estímulos y cuando no llegan entonces los anticipamos. No esperamos a que suene una notificación sino que lo miramos.
Lógicamente esto puede generar afectación a nivel de atención. Si estás pensando todo el rato en que te va a llegar una notificación, no estás poniendo atención a lo que estás haciendo y entonces aumenta esa sensación también de nerviosismo y de estar todo el rato continuamente mirando el móvil. Esto les pasa especialmente a los más jóvenes, que están en pleno desarrollo. En ellos el impacto puede ser mayor.
P: Dado que dejar el móvil efectivamente es imposible, ¿qué podemos hacer?
En principio no podemos evitar el móvil, no podemos dejarlo porque es parte de nuestra vida y lo vamos tener ahí. Siempre decimos que no es dejar la tecnología, no es rechazarlo, es aprender a usarlo y sobre todo a usarlo de una forma saludable. Reducir las notificaciones, verlo que es importante y lo que no, que no esté todo el rato dándonos avisos que nos generen esa hiperactividad y luego lógicamente mantener tiempos sin pantalla, tiempos de comida, de descanso e incluso días enteros, si podemos, de desconexión y sobre todo es eso, es trabajar un poquito cómo nos relacionamos con la tecnología y que seamos nosotros quienes lo controlamos, ser más conscientes de cómo nos enfrentamos a ella.
Los efectos
Los expertos señalan que esta dinámica incrementa y está relacionada con otros efectos derivados del uso intensivo de la tecnología, como la dificultad para desconectar, la fragmentación de la atención -el hecho de que cada vez seamos capaces de prestar menos tiempo a la lectura o a ver un documental sin mirar el móvil o hacer otra tarea- o el aumento de la ansiedad. "El impacto es especialmente relevante entre los menores, que se encuentran en pleno desarrollo cognitivo y emocional", dice la experta.
"La hiperconexión implica un estado de alerta casi permanente, alimentado por la inmediatez y la sobreestimulación digital. Este contexto refuerza conductas como revisar el móvil de forma compulsiva, incluso sin motivo aparente", señala. Por eso, recomienda fomentar un uso más consciente de la tecnología, Reducir las notificaciones, establecer límites y reservar momentos libres de pantallas son algunas de las medidas clave para recuperar el equilibrio digital.
“Aprender a convivir con la tecnología de forma saludable es uno de los grandes retos actuales”, concluye. “No se trata de dejar de usar dispositivos, sino de evitar que sean ellos quienes marquen nuestro ritmo diario”.

Javier Ruiz Martínez
Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...




