'Con el viento solano', una novela sobre la fatalidad
Ignacio Aldecoa publicó esta obra en 1956 de la que Mario Camus hizo una adaptación cinematográfica
'Con el viento solano', una novela sobre la fatalidad
Ignacio Aldecoa nació en Vitoria en 1925 y murió en Madrid en 1969. Forma parte de la llamada Generación de los cincuenta, con Sánchez Ferlosio, Martín Gaite y Fernández Santos, entre otros. Se dedicó al cultivo del cuento, género del que fue sin duda un maestro. Su novelística, reducida a cuatro títulos, es parte de un vasto proyecto que no pudo llevar a cabo. Aunque acaban de descubrirse dos novelas inéditas suyas. Escribió 'El fulgor y la sangre', 'Con el viento solano', 'Gran sol' y 'Parte de una historia'.
'Con el viento solano' se publicó en 1956 y es su segunda novela. Cuenta las circunstancias que llevan a un hombre de etnia gitana a disparar a un Guardia Civil, y su huida, a lo largo de seis días, desesperada. Mario Camus hizo una gran adaptación cinematográfica. Es una novela extraordinaria, muy dura, pero a la vez llena de poesía.
Aldecoa convirtió en materia novelable su profunda experiencia de los hombres y la difícil tesitura por la que atraviesa España en años particularmente crueles: los posteriores a la Guerra Civil. Guiado siempre por un creciente deseo de objetividad y comprensión de las formas de vida del país y de sus gentes, en especial las más sencillas y sometidas a la injusticia, el novelista le da al conjunto de su obra un sello personal inconfundible: rico, laborioso, con un riguroso sentido de la construcción por lo que hace a las situaciones y una técnica realista, teñida invariablemente de poesía y verdad. A pesar de la crudeza humana de su escritura, de su intensa carga testimonial, Ignacio Aldecoa rehúye el mensaje explícitamente político y tiende a una ajustada técnica objetivista.
Cuenta Domingo Ródenas en El País, que en la primera novela de Ignacio Aldecoa, El fulgor y la sangre, todo es opresivo: en un castillo convertido en casa cuartel en un pueblo castellano cuatro angustiadas mujeres aguardan conocer la identidad del guardia civil asesinado en una feria. Todas son y no son viudas mientras no se comunica el nombre del fallecido. En su segunda novela, Con el viento solano, prosigue la historia, aunque ahora situando el eje en la huida del homicida, el gitano Sebastián Vázquez, cuya fuga desesperada, asistida por una galería de criaturas marginales, se alarga en un itinerario de seis días. Lo que tienen estas novelas de reportaje de la soledad, la derrota y la miseria bajo el franquismo mantiene su veracidad cronística, aupada por una escritura musculosa, tentada por el lirismo y hasta por el destello surrealista.
Dice Mario Camus que la fatalidad rige el destino de los hombres. Aparece de pronto, se enquista en el cuerpo del elegido y lentamente, paso a paso, lo conduce hacia su perdición. Le hace sufrir hasta la angustia, le obliga a buscar ayuda y refugio, pedir lo que su orgullo rechaza a amigos de siempre, conocidos, parientes, compañeros y familiares encumbrados. La fatalidad empuja al hombre a apretar los dientes, a rebelarse en plena caída, a evitar la prisión y posiblemente la muerte. La novela de Ignacio Aldecoa está recorrida en todas direcciones por personajes hoscos, vengativos, generosos, provocadores, tocados por la ternura y el odio encubierto, por el temor y el cansancio, siempre convincentes y habladores; desconfiados y sentenciosos.