El prorruso y euroescéptico Rumen Radev se perfila como nuevo presidente de Bulgaria
Todas las encuestas a pie de urna lo sitúan como claro vencedor con hasta el 39% de los votos
Rumen Radev (Photo by STR/NurPhoto via Getty Images) / NurPhoto
Madrid
El expresidente búlgaro Rumen Radev, antiguo general con posiciones cercanas a Rusia y un discurso crítico con las élites políticas, se impuso este domingo con claridad en las elecciones legislativas de Bulgaria gracias a una campaña centrada en la lucha contra la corrupción y sin ocultar su admiración por el ultranacionalista húngaro Viktor Orbán.
Todas las encuestas a pie de urna sitúan a Radev como claro vencedor, con hasta el 39 % de los votos y una ventaja superior a los 20 puntos sobre la segunda fuerza, el partido conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), liderado por el tres veces primer ministro Boiko Borisov.
Un favorito en un país exhausto
Radev, de 62 años, concurría a estos comicios anticipados como principal favorito tras haber dimitido el pasado mes de enero como presidente de Bulgaria, un año antes del final de su segundo y último mandato. El país celebró este domingo sus octavas elecciones legislativas desde 2021, en un clima marcado por el hartazgo ciudadano y la inestabilidad política.
Ese desgaste ha favorecido al exmilitar, impulsado por el rechazo a una clase política percibida como corrupta y por la frustración social ante la falta de mejoras en el nivel de vida en el país más pobre de la Unión Europea (UE). Según explicó entonces, su renuncia a la jefatura del Estado respondía a la necesidad de "escuchar a los ciudadanos" en plena crisis institucional y social.
De las Fuerzas Armadas a la Presidencia
Antiguo comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas, Radev inició su carrera militar en 1987, todavía bajo el régimen comunista. Se graduó con honores en Bulgaria y, ya en democracia, completó su formación en Estados Unidos, donde fue el mejor estudiante extranjero en el Air Command and Staff College.
Esa trayectoria le permitió construir una imagen de profesional riguroso antes de dar el salto a la política. En 2016 fue elegido presidente como candidato independiente con el respaldo del Partido Socialista y logró revalidar el cargo en 2021.
Choque con el poder tradicional
Durante sus años al frente del Estado (2017-2026), Radev mantuvo una relación especialmente tensa con Boiko Borisov, el dirigente más influyente de la política búlgara de los últimos 15 años, a quien acusó reiteradamente de tolerar la corrupción.
Ese enfrentamiento con los dirigentes tradicionales reforzó su apoyo popular, sobre todo al alinearse con varias movilizaciones ciudadanas, entre ellas las protestas contra la corrupción y el encarecimiento de la vida que precipitaron en diciembre la caída del Gobierno de coalición liderado por el conservador Rosen Zhelyazkov.
Un discurso nacionalista y regenerador
Ahora, con un mensaje de corte nacionalista centrado en la regeneración del Estado, la seguridad nacional y la rendición de cuentas, Radev ha logrado capitalizar el descontento social. Su objetivo declarado es "transformar Bulgaria", aunque sus críticos advierten de que su estilo personalista y algunas de sus propuestas podrían erosionar la calidad democrática.
En este contexto, el exmandatario no oculta su admiración por Viktor Orbán, a quien considera un referente, aunque es visto como más pragmático. En ningún momento ha cuestionado abiertamente la pertenencia de Bulgaria a la UE ni a la OTAN.
Rusia, economía y euroescepticismo
Durante la campaña, Radev ha puesto el foco en la lucha contra la inflación y en priorizar la economía "por encima de ideologías". Defiende retomar el diálogo con Rusia para aprovechar sus recursos energéticos, cuestiona el Pacto Verde Europeo y mantiene una posición crítica con varios principios liberales, incluidas las políticas dirigidas a la minoría LGTBI.
Este mismo domingo, tras votar, afirmó que buscará unas relaciones "prácticas y de respeto mutuo" con Moscú y volvió a subrayar la necesidad de cooperación entre la Unión Europea y Rusia. En política exterior, sostiene que es posible compatibilizar la pertenencia a la UE y la OTAN con una postura crítica hacia las sanciones contra el Kremlin.
También se opone al envío de ayuda militar a Ucrania, al considerar que prolonga el conflicto. En 2025 impulsó sin éxito un referéndum sobre la adopción del euro en 2026, argumentando que una decisión de ese calibre requiere un amplio consenso social en un país donde un tercio de la población vive en riesgo de pobreza.
Críticas a las élites
El discurso de Radev combina euroescepticismo con una crítica frontal a las élites políticas y económicas, a las que acusa de beneficiarse del sistema en detrimento de la ciudadanía. En ese marco, señala de forma directa a figuras como Borisov y al empresario Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y Reino Unido por corrupción, a quienes responsabiliza de distorsionar la vida política del país.