Punto de Fuga
Internacional

El manifiesto Palantir, el tecnofascismo que promueve el 'Armagedón' de la IA para fomentar la cultura del miedo

Analizamos en Punto de Fuga el efecto perverso que está desatando la irrupción de la Inteligencia Artificial en el ámbito militar

El manifiesto Palantir

Los tecnooligarcas han vuelto a dar de qué hablar. Una de las grandes tecnológicas estadounidenses ha enseñado sus cartas. Ha promulgado su ideología en un manifiesto de 22 puntos que representan algo más que un proyecto empresarial. Es una declaración política e ideológica que ha levantado un enorme revuelo global por lo que dicen y por quién lo dice.

El manifiesto lo firma una de las grandes, una de las favoritas de Doandl Trump y una empresa rodeada de un inquietante halo de misterio y poder que se refleja en su propio nombre: "Palantir", como las piedras máginas de "El Señor de los Anillos" (de J.R. Tolkien) con las que se podía ver a lo lejos, más allá de lo que alcanza la vista. La analogía con esta novela es acertada porque esta empresa es algo así como un gran ojo que todo lo ve.

Palantir nació después del 11-S. "Fueron de las primeras empresas que empezaron a utilizar alta tecnología para el mundo físico", destaca Rosa Jiménez Cano, corresponsal tecnológica en Estados Unidos. Y en el organigrama destaca su CEO, Peter Thiel. "Es uno de los grandes inversores y siempre ha tenido una vertiente de columnista y ensayista. Le gusta crear doctrina. Le gusta tener un manejo del mensaje bastante fuerte y tiene tanto poder que trata de amoldar el mundo a su visión. Y es una visión muy selectiva, muy elitista... la del America First como dice el presidente", señala esta periodista.

Esa ideología se refleja en los 22 principios publicados en la cuenta de Palantir en "X". Estos son algunos de los más polémicos:

Principio 1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.

Principio 4. Se han expuesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software.

Principio 6. El servicio nacional debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente abandonar un ejército exclusivamente voluntario y solo librar la próxima guerra si todos comparten el riesgo y el costo.

Principio 8. Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que compensara a sus empleados de la misma manera que el gobierno federal compensa a los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.

Principio 12. La era atómica está terminando. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la Inteligencia Artificial está a punto de comenzar.

Principio 15. La neutralización de Alemania y Japón después de la guerra debe revertirse. La desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con cambiar el equilibrio de poder en Asia.

Principio 20. Hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos dentro de él afirman.

Principio 21. Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor aún, regresivas y dañinas.

Principio 22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en Estados Unidos y, más ampliamente, en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué?

Palantir ya está en ello. Ha firmado contratos con el gobierno por valor de 10.000 millones de dólares. Trabaja con la CIA, el FBI, la NSA y su responsable de tecnología, Shyam Sankar, está metido de lleno en el Pentágono. En una decisión que no gustó demasiado en las filas del ejército, la administración Trump elevó a Sankar y a otros tres directivos de las tecnológicas al cargo de asesor con rango de teniente coronel, algo que requiere años incluso décadas de servicio en una carrera convencional. Forma parte del llamado Destacamento 201, dedicada a asesorar tecnológicamente al ejército de Estados Unidos.

Oscar Mendez, presidente y fundador de Genaia (la asociación de Inteligencia Artificial generativa), se muestra crítico con este manifiesto. "Defiende una jerarquía cultura. Y esto en una empresa que colabora con las deportaciones a otros países... Me siento ofendido por algunas afirmaciones: ¿Acaso se es moralmente deficiente si no se defiende la industria militar?", señala Méndez.

Este experto en IA afirma que "hemos pasado de una Guerra Fría nuclear a una Guerra Fría de IA en la que se quebrantan todas las normas morales y éticas. El objetivo debe ser asegurar que la IA ayude a la humanidad, que ayude a las personas. Básicamente tenemos entre 800 y 1000 días para reaccionar a nivel nacional o a nivel mundial", advierte Méndez.