Rebeca Grynspan, aspirante a liderar la ONU: "Entiendo el escepticismo en jóvenes y mujeres, lo que no acepto es el fatalismo. Naciones Unidas tiene que arriesgar más"
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, finalizará su mandato en diciembre de 2026 y son cuatro los candidatos que se posicionan para tomar el testigo

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, finalizará su mandato en diciembre de 2026, tras llegar al cargo en 2017 y ser reelegido en 2021. El proceso para suceder a Guterres ya ha empezado y son cuatro los candidatos que se posicionan para tomar el testigo del portugués: Michelle Bachelet de Chile, Rafael Grossi de Argentina, Macky Sall de Senegal y Rebeca Grynspan de Costa Rica.
Grynspan es una de las mejor posicionadas para ser la nueva secretaria general y ha pasado por Hora 25 donde ha explicado los motivos de su candidatura.
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Rebeca Grynspan, aspirante a liderar la ONU: "No acepto el fatalismo, ONU tiene que arriesgar más"
PREGUNTA: ¿Por qué o para qué quiere ser secretaria general de Naciones Unidas?
RESPUESTA: "Yo soy hija de la paz, sé lo que la paz significa en la vida de la gente, mis padres fueron refugiados de la Segunda Guerra Mundial y pudieron hacer una vida nueva y una vida para sus hijas porque llegaron a un país pacífico que respetó sus derechos, que los dejó vivir con dignidad y por lo tanto yo soy hija de Naciones Unidas. Hoy en día veo que la paz está en peligro, que la confianza se erosiona a cada minuto y que se está acabando el tiempo para revertir esa tendencia y yo quisiera estar ahí para evitarlo".
P: ¿Qué haría para evitarlo?
R: "Lo primero que haría es volver a poner la agenda de paz y seguridad como una prioridad de Naciones Unidas, es la prioridad de la Carta de Naciones Unidas, evitar que las generaciones futuras tengan que pasar por las dificultades y deshumanización que las guerras significan, esa es la primera premisa de la Carta de Naciones Unidas y para ello vamos a tener que cambiar, vamos a tener que pensar que tenemos que actuar antes de que todo explote, necesitamos reforzar nuestro papel en la prevención y en la mediación y tenemos que volver a la mesa de las negociaciones, tenemos que volver al lugar donde se está decidiendo entre la guerra y la paz, entre el alto el fuego y la muerte y si no estamos ahí no vamos poder cumplir con nuestro papel".
P: Uno de los puntos del planeta en el que ya todo ha explotado y ahora la conversación tiene que ser para revertirlo y para arreglarlo es Oriente Próximo con el ataque de EEUU e Israel sobre Irán, ¿qué opina de lo que se ha gestado a raíz de ese ataque?
R: "Estoy sumamente preocupada, yo fui una de las protagonistas del acuerdo que logramos en el Mar Negro en un momento donde también por la guerra se había parado el comercio y eso estaba afectando enormemente el comercio de grano y los alimentos que tenían que ir a millones de personas que no tenían nada que ver con el conflicto, hoy en día estamos en una situación similar. Al lograr ese acuerdo logramos que el índice de precios de los alimentos bajara un 23%, cada 1% de aumento en el índice de precios significa 10 millones de personas más por debajo de la línea de pobreza en el mundo".
P: Aquello insufló muchísimo optimismo sobre las capacidades de la diplomacia pero dese entonces hemos vuelto a ver que la diplomacia está en horas bajas
R: "Es la tendencia que hay que revertir. Tenemos que arriesgar más, Naciones Unidas tiene que arriesgar más. En el acuerdo del Mar Negro tuve que navegar muchos 'nos' para poder obtener un sí y ese sí fue lo que logró, junto a todo lo que estaba haciendo el equipo, desbloquear el comercio de grano".
P: ¿Qué aprendió de aquel acuerdo?
R: "Aprendí que hay que arriesgar, que hay que ser perseverante, que hay que estar e insistir, hay que estar ahí, coger el teléfono, hay que estar donde hay que estar y hay que aprender a admitir el costo de cuando te dicen que no, usted no tiene que aceptar eso, tiene que ir de nuevo y tiene que aprender a volver, no se trata de quien gana, se trata de lograr un objetivo que es importante para millones de personas en el mundo, se trata de qué es lo que uno quiere mejorar o evitar".
P: ¿El diplomático tiene que ser por definición posibilista y no maximalista?
R: "Posibilista, mire lo del Mar Negro no arregló la guerra, pero arregló un problema muy importante. No tenemos que estar de acuerdo en todo para estar de acuerdo en algo que es importante para millones de personas en el mundo. En el Estrecho de Ormuz igual, estamos muy preocupados porque el aumento en el precio de la energía, en el precio de los fertilizantes y como consecuencia en el precio de los alimentos, que está afectando la vida de gente que no tiene nada que ver en el conflicto, que son inocentes y la población civil es la que más sufre, por eso el secretario general hizo un grupo de trabajo para ver si podemos proponer algo que pueda desescalar la agresión, pero sobre todo abrir el paso sin restricción en el Estrecho de Ormuz".
P: ¿Cómo se puede aspirar a que Naciones Unidas tenga un papel más relevante si los actores que protagonizan algunos de los principales conflictos de hoy en día no le reconocen a Naciones Unidas el papel que está dispuesto a jugar?
R: "Depende de lo que nosotros hagamos, porque tampoco es que le sale todo bien. tal vez aquí también hay una cosa que Naciones Unidas tiene que cambiar, en Naciones Unidas estamos acostumbrados a tratar de llevar todo a Naciones Unidas y en estos casos muchas veces es Naciones Unidas quien tiene que ir y asociarse y apoyar esfuerzos que tal vez pueden ser muy importantes, nosotros no tenemos el monopolio de la paz, hay más actores, tenemos que aprender a asociarnos de una manera sincera con muchos de los actores que hoy están ahí y que pueden ayudar mucho en objetivos comunes, la acción colectiva va a ser importante, a veces somos un poco una burbuja, hay que romper esa burbuja, hay que ir al mundo".
"En Naciones Unidas sacamos un puesto para ser llenado en nuestra web y creemos que todo el mundo está viendo lo que nosotros estamos haciendo y todos van a aplicar. Tenemos que comunicar mejor, tenemos que aprender a salir de nosotros mismos en un mundo que es más complejo, más difícil, pero que todavía nos necesita" .
P: ¿En un mundo tan complejo de verdad le interesa liderar Naciones Unidas?
"Eso me pregunta mi familia. Pero sí, yo estoy en esta carrera porque creo en la Carta de las Naciones Unidas, creo en los tres pilares que son paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos para el mundo entero, creo que los objetivos de la Carta siguen siendo ciertos y no quisiera ver a mis nietos o generaciones futuras tener que vivir lo que vivieron mis padres".
P: ¿Qué mundo le gustaría que vivieran sus nietos?
R: "Me gustaría un mundo donde aceptemos las diferencias con los demás como una cosa natural donde sepamos vivir con otros, no solo con nosotros mismos. Kofi Annan decía que nuestro mayor reto es la indiferencia porque hay mucha gente que cree que puede vivir solo en su mundo sin tener que relacionarse con los otros mundos, hoy sabemos que eso no es así, que otros mundos afectan el nuestro, me gustaría que las generaciones futuras vivieran en un mundo donde no exista esa multirrealidad, donde podemos sentir solidaridad, compasión, humanidad por los que son distintos".
P: ¿Qué posibilidades cree que tiene?
R: "Va a depender de lo que hagamos. Entiendo el escepticismo que hay en los jóvenes, en muchas de las mujeres que ven los derechos retroceder, entiendo el escepticismo, lo que no acepto es el fatalismo. El fatalismo no tiene evidencia en la historia, la historia nunca ha sido lineal, estamos en una encrucijada, pero no sabemos donde vamos a aterrizar, este es un mundo de contradicciones y tenemos que decidir nosotros donde queremos estar, el fatalismo lo único que hace es quitar el derecho a elegir, porque creemos que ya lo han elegido por nosotros. Sigo creyendo que tenemos opciones y depende de las opciones que tomemos será el mundo en que vivamos".
P: Usted ha tenido que pasar una audiencia ante los representantes de los 193 países, ¿con que sensaciones ha salido?
R: "He salido muy contenta, es un ejercicio muy importante porque abre la posibilidad de que se conozcan los candidatos, de que expresemos lo que pensamos, de que podamos interaccionar con el resto de los países y con la sociedad civil. Es muy difícil reunirse con todos, así que el poder estar con todos y ver las distintas preguntas, las distintas posiciones, los distintos grupos. A mí me gustó el ejercicio".
P: Hay 193 países pero los que cortan el bacalao son los que tienen el poder de veto en el Consejo de Seguridad que son aquellos de los que va a depender que usted llegue o no a liderar Naciones Unidas, entiendo que está evitando cualquier charco que pueda enfadar a alguno de los países que tiene poder de veto
R: "He navegado situaciones políticas de gran contradicción y lo que siempre he logrado es mantener el diálogo a pesar de las diferencia, he mantenido mi independencia y mi criterio. Soy una persona muy segura de mí misma, sé escuchar, pero también sé decidir, pero siempre con respeto, aún con aquellos con los que me encuentro en posiciones opuestas, nunca ha sido un rompimiento, yo sé llevar esas situaciones. Con los cinco permanentes del Consejo de Seguridad uno puede mantener la independencia, el criterio, uno puede mantener el compás moral que requiere un secretario general y al mismo tiempo mantener el diálogo y los espacios de convergencia que tanto necesita el mundo y que es función de Naciones Unidas".
P: Toca ya una mujer, Naciones Unidas no ha tenido una secretaria general mujer hasta hoy
R: "Llama la atención, no pareciera que solo por la ley de probabilidades ese resultado fuera posible, pero digo con sinceridad que las mujeres que estamos compitiendo no necesitamos el favor de nadie, lo que necesitamos es que no haya discriminación y esa es la garantía que yo pido".
P: Hay una regla no escrita y es que va rotando la región de origen del secretario general y ahora le tocaría a América Latina
R: "Es una regla no escrita, existe también en las instituciones, es una regla que garantiza que todas las regiones en algún momento estarán representadas al más alto nivel. No es una regla banal, es importante porque permite la perspectiva a todos en algún momento estarán representados. América latina solo ha tenido un secretario general. Hay un consenso bastante amplio de que este es el momento de América Latina y el Caribe".
P: ¿Cuál es la crítica a Naciones Unidas que más le duele?
R: "Me duele que la gente piense que es irrelevante y que no aporta, no es cierto, pero al mismo hay que oír lo que la gente nos dice porque Naciones Unidas tiene que reformarse para estar a la altura de los tiempos que nos ha tocado vivir. Ninguna institución puede decir que no tiene nada que cambiar, Naciones Unidas tiene que ser más útil, más ágil, más flexible, tiene que comunicar mejor para que la gente sepa lo que hacemos".
P: ¿Cómo lo ha hecho António Guterres?
R: "No me corresponde a mí hacer esa evaluación, pero yo he trabajado con Guterres durante estos años y el veredicto habrá que darlo más adelante, hay cosas que cambiar, somos personas diferentes y seré una secretaria general diferente".




