Camavinga y Arbeloa, en el ojo del huracán
El centrocampista francés tiene toda la confianza del técnico español, pero la afición merengue no termina de confiar en él tras los últimos malos resultados

Camavinga durante el partido frente al Betis / Soccrates Images

El empate del Real Madrid en La Cartuja dejó algo más que un punto en el casillero: dejó una sensación amarga, casi de despedida. El 1-1 ante el Real Betis se sintió como una derrota encubierta para los aficionados del Real Madrid. Porque el equipo blanco había hecho lo más difícil, adelantarse con un tanto de Vinícius, y cuando el reloj agonizaba, en el minuto 93, apareció Héctor Bellerín para firmar un gol heroico que ha podido decidir LaLiga.
Ese tanto final no solo rescató a los verdiblancos. También dejó al Madrid con la incómoda sensación de haber entregado el campeonato en bandeja al FC Barcelona. En medio de ese escenario, todas las miradas apuntaron al banquillo. Álvaro Arbeloa volvió a situarse en el centro del debate: por el juego, que no termina de convencer, y por decisiones que empiezan a generar grietas incluso entre los suyos.
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El foco, sin embargo, se ha estrechado en las últimas semanas sobre una figura concreta: Eduardo Camavinga. El centrocampista atraviesa un momento delicado, con la confianza en niveles mínimos y una presencia en el campo que no logra cambiar el rumbo de los partidos. Todo comenzó a torcerse en la derrota ante el RCD Mallorca, cuando no siguió a Manu Morlanes en una jugada clave que terminó en gol y marcó el inicio del debate.
Después llegó la noche europea frente al Bayern de Múnich. Con el partido controlado (2-3), su expulsión por una acción tan evitable como desplazar el balón en una falta terminó siendo un punto de inflexión. El Madrid pasó de tener el pase en la mano a despedirse de la Champions con un 4-3. Un golpe que todavía escuece tanto a los jugadores como a la afición.
Arbeloa: "Camavinga siempre aporta algo"
Ni siquiera en un contexto favorable logró revertir la dinámica. Ante el Deportivo Alavés, con el partido aparentemente resuelto, su entrada sembró dudas. Impreciso, errático, el equipo perdió control y acabó sufriendo hasta el final. El runrún en la grada fue evidente, pitos. Y frente al Betis, la historia se repitió: entró en el minuto 73, acompañado por David Alaba, y el equipo se desdibujó. El empate en el 93 fue el epílogo de una desconexión colectiva.
Aun así, Arbeloa mantiene su defensa. Tras el partido ante el Alavés, fue claro: "Creo que ha vuelto a estar en el terreno de juego, jugando y ayudando al equipo. Eso es lo que quiere". Insistió en su personalidad y en su capacidad para responder pese a la presión: "Es un jugador con una gran personalidad a pesar de su corta edad… cada vez que lo necesitamos, salta al campo". También quiso destacar su versatilidad y compromiso: "Siempre aporta algo en los minutos que juega".
Pero los números cuentan otra historia. Según datos consultados en Sofascore y FBREF, ante el Betis, en apenas 18 minutos, su impacto fue mínimo: un disparo, dos faltas, una entrada y una intercepción. Frente al Alavés, en 28 minutos, cometió dos faltas, firmó un 4/8 en pases en campo rival (50%) y un 2/4 en pases largos (50%). Y frente al Mallorca, en 58 minutos, cometió una falta, ganó dos entradas e interceptó un balón. Datos que alimentan un debate cada vez más incómodo.
"Traigo a los que considero oportunos"
La afición, de hecho, no solo cuestiona el rendimiento individual, sino también las decisiones de Arbeloa. Resulta difícil de entender que jugadores como Dani Carvajal, Dani Ceballos o Raúl Asencio no tuvieran ni un solo minuto. Futbolistas que, hasta hace poco, parecían importantes han quedado relegados en favor de apuestas que no están ofreciendo resultados. La respuesta de Arbeloa en la rueda de prensa posterior al partido contra el Betis, escueta pero contundente, no ayudó a disipar dudas: "Traigo a los que considero oportunos".
Según OptaJose, el Real Madrid ha recibido al menos un gol en sus últimos 10 partidos de liga (13 goles), su peor racha sin mantener la portería a cero en una sola temporada de la competición desde mayo de 2004 bajo Carlos Queiroz (20 partidos, 36 goles). Un dato que representa a la perfección el drama continuo en el que vive el equipo.
Ahora, el Madrid se asoma al tramo final de LaLiga con la sensación de depender de un milagro. Mientras tanto, el Barcelona avanza con paso firme, con medio título ya en el bolsillo y la impresión de que el desenlace, salvo giro inesperado, está cada vez más cerca.

Marcos Gómez-Díaz
Periodista deportivo en la Cadena SER, con una pasión inagotable por el fútbol y su capacidad para emocionar....




