Cristina Almeida cuenta el bullying que recibía en Madrid por su acento: "Le ponéis buenas notas y no sabemos ni lo que dice"
A la abogada no le terminaba de atraer la idea de trasladarse desde Extremadura a la capital

El acoso que recibió Cristina Almeida por su acento a su llegada a Madrid
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Madrid
España es un país dividido en 17 comunidades autónomas, cada una con su respectiva cultura, expresiones y acento. Este último rasgo es una muestra de la gran cantidad de variantes que existen en el castellano, pero a veces, esta virtud fonética se toma como objeto de burla. Precisamente esto es lo que le ocurrió a la abogada Cristina Almeida.
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Natural de Badajoz, provincia de Extremadura, la letrada tenía un deje característico, muy similar al acento andaluz. Tras vivir toda su infancia entre las calles de su ciudad, la familia de la activista decidió trasladarse a la capital de España, Madrid, en busca de mayores oportunidades laborales. Almeida asegura que le costó mucho adaptarse a su nueva vida.
Una mente brillante de acento diferente
En este nuevo episodio de Por el principio, la abogada narra cómo intentó evitar su mudanza a Madrid. Cristina Almeida tenía un mal recuerdo de su última visita a la capital, en la cual acabó desmayada en la calle Hortaleza tras inhalar por completo el humo del tubo de escape de un antiguo autobús. "Yo ya solo pensaba en venirme a Madrid con esos olores, vamos, pero me vine", así explica la activista cómo no tuvo más remedio que trasladarse con su familia.
Tras finalizar la mudanza, Almeida comenzó a tomar clases en un nuevo centro, donde no la recibieron de la mejor manera posible. La abogada asegura que muchas de sus compañeras, e incluso algunas de las profesoras, la trataban de forma diferente debido a su acento extremeño. Eso sí, este acoso no opacó la brillante mente de Almeida, quien consiguió finalizar el curso con calificaciones muy altas. La abogada recuerda cómo sus compañeras, al observar las increíbles notas que obtenía la joven extremeña, se quejaban a la profesora diciendo: "Pero si no sabemos lo que dice, es que habla muy deprisa".
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Cristina Almeida, la niña que creció defendiendo a sus compañeras




