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Internacional

Buques en la sombra y trasvase en alta mar: las estrategias para burlar el bloqueo de Estados Unidos en Ormuz

Washington desvía más de 30 petroleros con origen o destino a Irán, pero parte del crudo se salta el cerco mediante señales manipuladas y cambios de carga en ruta

¿Cómo pueden burlar los buques de EEUU el bloqueo en el estrecho de Ormuz?

Madrid

Las normas internacionales de navegación obligan a los buques de gran tonelaje a emitir de forma permanente señales sobre su posición, ruta y nacionalidad. Los que transportan petróleo iraní falsean esa información o, directamente, apagan el dispositivo que la transmite. Todo ello con el objetivo de esquivar el bloqueo que la flota de Estados Unidos trata de imponer al crudo que entra o sale de los puertos iraníes.

Los buques de guerra estadounidenses vigilan el paso entre el golfo de Omán y el océano Índico, estableciendo una línea de 500 kilómetros al este del estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo y el gas mundial. Entre el propio Ormuz y la línea de vigilancia estadounidense, los barcos recurren a otra técnica para burlar el cerco: el trasvase en alta mar. Un petrolero iraní sancionado se acerca a otro buque de un país no sancionado y le transfiere la carga, de modo que es este segundo barco el que continúa la ruta hacia Asia.

Pero todo esto no significa que el dispositivo desplegado por Estados Unidos sea un coladero. El Mando Central de las Fuerzas Armadas publica actualizaciones casi diarias del número de buques desviados: desde que el pasado 13 de abril empezara el bloqueo y hasta la fecha, ya van 34 barcos obligados a cambiar de dirección.

Además, la persecución estadounidense al petróleo iraní va más allá de esa zona de vigilancia. El jueves, el Departamento de Defensa anunció la interceptación de un buque en el océano Índico que transportaba crudo de origen iraní. “Continuaremos con la vigilancia marítima global para interceptar a los buques que proporcionan apoyo material a Irán, dondequiera que operen”, señalaba el comunicado.

A pesar de estos esfuerzos, las exportaciones iraníes —aunque muy reducidas— siguen activas mediante el uso de estrategias opacas, según afirman las empresas de inteligencia marítima. La firma de análisis Windward, que publica informes casi diarios sobre la situación marítima en la región, señala que el puerto de Bandar Abbas, en el estrecho de Ormuz, sigue siendo uno de los principales focos de actividad no transparente.

El 21 de abril detectó vía satélite cerca de 300 buques en ese puerto, pero solo una cuarta parte de ellos emitía señal. El resto, permanecían en la sombra. La empresa también ha identificado operaciones de trasvase de crudo entre barcos en alta mar cerca del puerto de Chabahar, situado al este de Ormuz y al oeste del operativo estadounidense; así como concentraciones de superpetroleros frente a la costa iraní, todos ellos sin sistemas de localización activos y con una capacidad potencial de transporte de hasta 14 millones de barriles.

Un análisis reciente de la publicación especializada Lloyd’s List Intelligence señala que el golfo de Omán se ha consolidado como uno de los principales puntos de trasvase de crudo entre barcos sancionados y no sancionados, una práctica que Rusia lleva tiempo utilizando para esquivar restricciones. Según ese análisis, mediante la manipulación de la información transmitida al Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés), los petroleros pueden transferirse el crudo sin ser detectados y entregarlo después en destinos como India o China a bordo de buques “limpios”, es decir, no sancionados.

Gonzalo Escribano, investigador del Real Instituto Elcano, explica al teléfono que los cambios de carga en ruta no son exclusivos de la región: "Los buques rusos lo hacen continuamente y hemos tenido problemas en España porque lo hacían en el estrecho de Gibraltar. Aunque ya no se les deja, lo hacen en aguas cercanas a Marruecos donde no podemos hacer mucho".