Cole Tomas Allen explica sus motivaciones en un manifiesto: "No estoy dispuesto a permitir que un pedófilo manche mis manos con sus crímenes"
El manifiesto ha sido publicado por el 'The New York Post'

Foto extraída del perfil de LinkedIn de Cole Tomas Allen

El periódico estadounidense, The New York Post, ha hecho publico el manifiesto de Cole Tomas Allen que este envió a su familia antes del intento de atentado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. En él, el detenido expone sus motivaciones, se disculpa con terceros ajenos al ataque y justifica su actuación en términos ideológicos y religiosos.
Allen comienza pidiendo perdón a su familia, a personas con las que se cruzó durante su desplazamiento y a trabajadores del hotel, asegurando que no eran sus objetivos y que fueron puestos en peligro por su proximidad. Afirma no esperar perdón y reconoce que habría aprovechado "cualquier otra oportunidad" que le hubiera permitido acercarse a quienes consideraba sus objetivos.
"Me disculpo con mis padres por haberles dicho que tenía una entrevista", comienza Allen que también se disculpa con sus amigos y alumnos, e incluso con toda la gente con la que interactuó desde que inició su viaje con el objeto de atacar a Trump en la cena de los corresponsales de la Casa Blanca.
"Hacer algo al respecto"
En el manifiesto, Allen, se considera directamente afectado por las decisiones políticas de sus representantes y acusa al presidente de Estados Unidos de cometer graves delitos. En ese contexto, justifica su acción como un intento de "hacer algo al respecto" ante lo que describe como una situación intolerable.
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"Soy ciudadano de los Estados Unidos de América. Lo que hacen mis representantes repercute en mí. Y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes. (Bueno, para ser completamente honesto, hace mucho tiempo que dejé de estar dispuesto, pero esta es la primera oportunidad real que he tenido para hacer algo al respecto)", expresaba Allen en el manifiesto.
La premisa de no atacar a personas que no eran objetivos
En este sentido, y como objetivo del ataque, Allen aseguraba que los funcionarios de la Administración Trump eran objetivos, con una prioridad de mayor a menor importancia. No así los agentes del Servicio Secreto, a los cuales tenía como premisa "incapacitar de forma no letal".
Aunque Allen hacía hincapié en que hubiera pasado por encima de "casi todos los presentes" en el lugar "para llegar a los objetivos si fuera estrictamente necesario".
El documento incluye también una argumentación religiosa con la que trata de rebatir posibles críticas desde el cristianismo. Allen sostiene que, a su juicio, "poner la otra mejilla" no es aplicable cuando —según afirma— terceros están siendo oprimidos, y equipara la inacción con la complicidad. Estas reflexiones refuerzan, según los investigadores, el carácter ideológico del texto.
Un mensaje final entre críticas a la seguridad del evento y un debate ético
En su parte final, Allen expresa agradecimiento a su familia, amistades, compañeros de trabajo y alumnos, y se despide en un tono personal, dando a entender que era consciente de las consecuencias de sus actos, y comenta la poca sensación de seguridad que tuvo mientras preparaba todo.
"Entro con varias armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. Toda la seguridad del evento se concentra en el exterior, vigilando a los manifestantes y a los asistentes que acaban de llegar, porque, al parecer, nadie pensó en qué ocurriría si alguien se registrara el día anterior", remarcaba Allen.
Por último, el detenido comenta que la sensación al preparar algo así "es horrible". "Me dan ganas de vomitar; me dan ganas de llorar por todas las cosas que quería hacer y que nunca haré, por todas las personas cuya confianza traicioné; siento rabia al pensar en todo lo que ha hecho esta administración. ¡No lo recomiendo para nada! Sigan estudiando, chicos", sentenciaba.




