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Política

Washington refuerza la seguridad tras el intento de atentado a Trump: "El protocolo estaba mal establecido y solo había un control cercano a la sala"

El sospechoso, un profesor de California de 31 años, comparece ante un tribunal federal mientras aumentan las dudas sobre las medidas de seguridad en la cena de corresponsales

Washington refuerza la seguridad tras el intento de atentado: "El protocolo estaba mal establecido y solo había un control cercano a la sala"

Madrid

Estados Unidos amanece hoy pendiente de la comparecencia ante un tribunal federal del sospechoso de intentar atentar contra Donald Trump el pasado sábado durante la cena de corresponsales celebrada en Washington. El detenido, Cole Allen, profesor de California de 31 años, afronta cargos por atacar a un agente federal y por posesión y uso ilícito de armas, mientras las autoridades investigan el contenido de un manifiesto que habría redactado previamente.

Desde Washington, Miguel Ángel Muñoz Encinas explica en La Ventana que la comparecencia es clave para determinar la gravedad de los cargos y el alcance de la investigación.

Un manifiesto que apunta a más acusaciones

Según detalla el Muñoz Encinas, es previsible que el detenido comparezca ante la corte por dos cargos iniciales: atacar a un agente federal y posesión y uso ilícito de armas. Cargos podrían ampliarse en los próximos días.

El periodista señala que el manifiesto que escribió el sospechoso indicaría una intención clara de atentar contra autoridades de distintos niveles y asegura que la investigación continúa abierta y que las autoridades analizan tanto el contenido del documento como el recorrido del sospechoso antes de ser detenido.

Dudas sobre el protocolo de seguridad

Uno de los aspectos que más polémica genera es el dispositivo de seguridad establecido para el evento. El enviado especial explica que existía un único control de seguridad situado cerca de la sala donde se celebraba la gala.

"El protocolo estaba mal establecido y solo había un perímetro con detector de metales cerca de la sala", señala Muñoz Encinas, quien recuerda que en otros eventos similares los controles eran mucho más estrictos.

Según explica, en actos anteriores con el expresidente estadounidense Biden, se exigían revisiones exhaustivas. Detalla que los asistentes debían vaciar sus mochilas, pasar detectores de metales y someter sus pertenencias a controles antes de acceder al recinto.

La diferencia con este evento, afirma, resulta llamativa, especialmente teniendo en cuenta el nivel de autoridades presentes en la sala.

Una sala con la cúpula del poder político

El corresponsal subraya que en la gala se encontraban figuras clave del Gobierno estadounidense. Entre ellas, el presidente, el vicepresidente, el presidente de la Cámara de Representantes y varios secretarios de Estado.

Muñoz Encinas recuerda que se trataba de un espacio con gran parte de la línea sucesoria presidencial presente, lo que hace aún más relevante el debate sobre la seguridad.

Aun así, señala que el dispositivo terminó funcionando en su objetivo principal: el sospechoso fue retenido antes de llegar a la sala principal y no logró acercarse a los asistentes.

La jefa de gabinete, Susie Wiles, ha sido la encargada de coordinar el protocolo, aunque el sistema ha sido cuestionado tras el incidente.

Un clima político marcado por la polarización

Más allá del incidente, el corresponsal describe el ambiente político que se vive actualmente en Washington. Explica que la ciudad funciona como un ecosistema muy particular, dominado por la actividad institucional, la tensión política y la polarización.

Según explica, la polarización se percibe incluso en la vida cotidiana. Cuenta que recientemente habló con un matrimonio conservador que le confesó que apenas podía hablar con sus propios hijos por diferencias ideológicas.

Muñoz Encinas añade que la presencia de la Guardia Nacional se ha convertido en algo habitual en la ciudad. Según explica, es frecuente ver a los agentes patrullando en supermercados, calles y barrios residenciales.

La relación con la prensa, en el centro del debate

El enviado especial también destaca que la intervención pública prevista por Donald Trump durante el evento generaba expectación, especialmente por su relación con los medios de comunicación.

Explica que no se conoce el contenido literal del discurso que iba a pronunciar, aunque se esperaba que incluyera críticas hacia la prensa. Según relata, el mandatario suele mostrar una actitud especialmente dura hacia los periodistas.

Muñoz Encinas recuerda que este tipo de eventos no son organizados por la Casa Blanca, sino por la Asociación de Corresponsales Sin embargo, señala que Trump había decidido asistir por primera vez, coincidiendo con la celebración de la independencia de Estados Unidos.

Tras el incidente, el presidente ha presionado para que la cena vuelva a celebrarse en un plazo inferior a treinta días. Según sostiene, no se puede permitir que "locos" como este alteren el funcionamiento normal del país.