EE UU sostiene que no necesita el aval del Congreso al dar por "terminadas" las hostilidades con Irán
La Administración Trump defiende que el alto el fuego suspende el límite legal de 60 días para desplegar tropas sin aval parlamentario

Presidente Donald Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, DC (EE.UU.) / AARON SCHWARTZ / POOL (EFE)

Madrid
La Administración de Donald Trump ha asegurado que no necesita autorización del Congreso para mantener su despliegue militar en Oriente Próximo al considerar que las hostilidades con Irán "han terminado". El argumento llega a pocas horas de que expire el plazo de 60 días que marca la ley estadounidense para emplear la fuerza militar sin respaldo parlamentario.
Según altos funcionarios de la Casa Blanca citados por medios estadounidenses, el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero quedó en suspenso tras el alto el fuego acordado el 7 de abril —y ampliado la semana pasada—. Desde entonces, no se han producido intercambios de fuego entre las fuerzas armadas de Estados Unidos e Irán, una circunstancia que Washington utiliza para sostener que ya no está obligada a someter su campaña militar al control del Congreso.
La tesis del Ejecutivo se apoya en una interpretación controvertida de la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, que obliga al presidente a notificar al Congreso el uso de la fuerza y limita a 60 días el despliegue militar sin autorización legislativa, con una posible prórroga adicional únicamente para facilitar la retirada de tropas. Para la Casa Blanca, ese límite deja de aplicarse si no existen hostilidades activas.
"En este momento nos encontramos en un alto el fuego, lo cual, a nuestro entender, significa que el plazo de 60 días se pausa, o se detiene, durante un alto el fuego", defendió este jueves ante el Comité de Servicios Armados del Senado el secretario de Defensa —rebautizado por Trump como secretario de "Guerra"—, Pete Hegseth.
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DescargarSus palabras, sin embargo, no han despejado las dudas en el Capitolio. Legisladores demócratas y algunos republicanos recuerdan que la norma no contempla explícitamente el alto el fuego como causa para suspender el contador legal y subrayan que Estados Unidos mantiene tropas desplegadas en la región, así como un bloqueo naval clave para la economía iraní. Desde su punto de vista, el plazo sigue corriendo y cualquier prolongación de la operación sin autorización podría vulnerar la Constitución.
Más allá del debate jurídico, el movimiento de la Administración Trump tiene una clara lectura política. Este viernes se cumplen los 60 días desde que el presidente se arrogó sus poderes como comandante en jefe para atacar Irán sin pasar por el Congreso. Al presentar el conflicto como "paralizado", la Casa Blanca gana tiempo y evita una votación que podría poner en riesgo su campaña militar y evidenciar fisuras dentro del Partido Republicano.




