Las negociaciones de paz, el lucrativo trabajo del yerno de Trump
Jared Kushner (yerno) y Steve Witkoff (socio y amigo), enviados de Trump para la paz internacional, mezclan diplomacia y negocios privados, según The New York Times

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto a Steve Witkoff, enviado especial estadounidense en Oriente Medio, y Jared Kushner, yerno del Donal Trump. / MAAYAN TOAF / ISRAEL'S GOVERNMENT PRESS OFFICE / HANDOUT (EFE)

Madrid
Cuando el presidente Donald Trump anunció el viernes pasado que Jared Kushner y Steven Witkoff, sus enviados especiales para misiones de paz, viajarían de nuevo a Pakistán durante el fin de semana para reanudar las conversaciones con Irán, la noticia se interpretó como una señal de que la guerra podía estar acercándose a su fin. Las bolsas cerraron en máximos históricos y parecía inminente cierto alivio ante el encarecimiento de los precios de la gasolina. El simple hecho de que ambos empresarios subieran a un avión pareció calmar a unos mercados sumidos en la incertidumbre.
Sin embargo, menos de 24 horas después, Trump anunció a los medios que el viaje había sido cancelado. "No, no van a hacer un vuelo de 18 horas para ir allí", declaró mientras se preparaban para partir. El presidente se refirió a Kushner y Witkoff —su yerno y su socio comercial desde hace años— como "mi gente", en alusión al peculiar papel que han asumido como representantes civiles de la Casa Blanca.
Existe una larga tradición de magnates y financieros que se inmiscuyen en asuntos de Estado, pero Trump ha llevado la mezcla de intereses privados y funciones públicas a un nuevo extremo, según explica The New York Times.
Pero son, ante todo, empresarios. Su manera de entender la construcción de la paz queda reflejada en los acuerdos impulsados hasta ahora. El alto el fuego de octubre entre Israel y Hamás abrió la puerta a la propuesta de Kushner de construir una nueva zona económica especial en Gaza, sobre un territorio que hoy concentra unos 60 millones de toneladas de escombros, con restos humanos y munición sin detonar.
La paz entendida como un activo económico
En este proyecto preliminar, la zona albergaría centros de datos, rascacielos y manufactura avanzada, y funcionaría con criptomonedas. Algo similar ocurrió con su propuesta inicial para un acuerdo entre Rusia y Ucrania, que incluía una cláusula según la cual Estados Unidos recibiría el 50% de los beneficios derivados de la reconstrucción de la infraestructura destruida. La lógica parece clara: la paz como un activo que debe explotarse y maximizarse.
Negociaciones de alto nivel y acuerdos paralelos
Durante la reunión inaugural de la Junta de Paz, celebrada en febrero, Witkoff anunció un acuerdo entre Estados Unidos y Pakistán para la remodelación del histórico Hotel Roosevelt de Nueva York. El anuncio llegó apenas unas semanas después de que el Gobierno paquistaní firmara un convenio con una empresa vinculada a World Liberty Financial, la firma de criptomonedas dirigida por los hijos de Witkoff y Trump. En los meses posteriores, Pakistán se consolidó además como uno de los principales mediadores entre Washington y Teherán.
La aparente interrelación entre los intereses comerciales de Kushner y Witkoff y sus funciones públicas —unida a las numerosas incógnitas sobre su situación jurídica y financiera, así como la de la propia Junta de Paz— es, según la académica Teresa Almeida Cravo, tanto causa como síntoma de una casi total "fusión entre la paz y la gobernanza corporativa", una expresión con la que ha llegado a definir el segundo mandato de Trump.
Fondos públicos y cuentas privadas
Aunque ambos fueron nombrados por el presidente y no perciben salario del Gobierno federal, cuentan con el respaldo de una nueva oficina en la Casa Blanca financiada con fondos públicos. Witkoff ha presentado una declaración financiera detallando sus amplias inversiones internacionales, pero Kushner no lo ha hecho. En enero, aseguró en 60 Minutes que "lo que la gente llama conflictos de intereses, Steve y yo lo llamamos experiencia y relaciones de confianza".
Mientras tanto, Kushner ha seguido recaudando fondos para su firma de inversión, Affinity Partners, con el objetivo de captar hasta 5.000 millones de dólares de gobiernos de Oriente Próximo, incluso mientras participa en negociaciones de paz en la región. Arabia Saudí, uno de sus principales socios financieros, ha instado a la administración Trump a continuar la presión contra Irán hasta provocar la caída del régimen.
La Junta de Paz y el reto a Naciones Unidas
La progresiva privatización tanto de la guerra como de la paz no es nueva, pero la administración Trump ha llevado esta tendencia hasta sus últimas consecuencias. En su discurso inaugural ante la Junta de Paz, Trump afirmó que una de las funciones del organismo sería "supervisar a las Naciones Unidas y garantizar su buen funcionamiento". "Algún día, yo ya no estaré aquí", dijo. "Las Naciones Unidas sí lo estarán".
Una legalidad en el límite
Sin embargo, el lenguaje simbólico y jurídico de la Junta de Paz cuenta otra historia. Su logotipo recuerda al de la ONU, pero revestido de oro y con el globo terráqueo girado hacia Estados Unidos. Mientras la Carta de las Naciones Unidas consagra la defensa de los derechos humanos y la soberanía de los Estados, el acta fundacional de la Junta promete "restaurar una gobernanza fiable y legal" y "garantizar una paz duradera", sin mencionar explícitamente ni los derechos humanos ni la soberanía nacional.
Diplomáticos y académicos coinciden en que la ONU necesita reformas profundas. El Consejo de Seguridad lleva años bloqueado y muchas de sus agencias no han cumplido sus objetivos. Para algunos observadores, el nombramiento de Irán como presidente del Foro Social del Consejo de Derechos Humanos en 2023 simboliza hasta qué punto la organización se ha alejado de sus principios fundacionales.
Investigaciones en el Congreso
En la orden ejecutiva de enero que dio forma legal a la Junta de Paz, Trump la amparó bajo la Ley de Inmunidades de las Organizaciones Internacionales, que impide demandar a los empleados o agentes de estas entidades por actuaciones realizadas en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, la propia ley define a estas organizaciones como entidades creadas mediante tratados internacionales o leyes del Congreso, requisitos que no se cumplen en este caso.
El Congreso ha empezado a investigar esta ambigüedad legal. Varias comisiones, impulsadas por legisladores demócratas, analizan las relaciones financieras y diplomáticas de Kushner y Witkoff. A mediados de abril, cuatro senadores anunciaron una investigación sobre la propuesta de la Junta de Paz de crear una criptomoneda estable para Gaza.
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DescargarResultados escasos y promesas incumplidas
Más de 800 personas han muerto en Gaza desde el alto el fuego de octubre; un acuerdo entre Rusia y Ucrania es hoy menos probable; las negociaciones con Hamás se han roto en repetidas ocasiones; y los contactos con Irán han fracasado, según algunas fuentes, por la falta de comprensión técnica sobre el programa nuclear iraní.
Más ricos, pero sin paz
Mientras el aumento de los precios de la energía empieza a golpear a los hogares estadounidenses, Trump y su entorno no parecen verse afectados. Witkoff asegura estar desinvirtiendo en el sector inmobiliario y en criptomonedas; Kushner afirmó en 2024 que intentaría evitar conflictos de intereses. Pese a ello, la fortuna de ambos se ha incrementado desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Y la paz que prometieron sigue, por ahora, fuera de su alcance.

Victoria García
En la SER, desde hace casi tres décadas, con algunas ausencias. Antes en Antena3 Radio y TV. Trabajé...




