Nueva Zelanda busca traer de vuelta a los Kiwis a las colinas de Wellington tras más de un siglo en sin ellos
Los residentes de la ciudad oceánica han lanzado un proyecto que tiene como objetivo el regreso de esta especia amenazada a los montes de la capital
Kiwis del zoo de Berlín / ullstein bild
Madrid
La fauna oceánica es realmente amplia, los paisajes de este continente están repletos de curiosas especies que, en muchos casos, son exclusivas de esta zona del planeta. Dentro de este generoso paraje animal hay un ave neozelandesa que destaca, hasta tal punto, que ha sido nombrada como animal oficial del país. Este aclamado pájaro es el Kiwi.
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Objeto de numerosas bromas debido a la confusión que causa su nombre con la fruta verde, este ave no voladora vive una de sus épocas más complejas. Los Kiwis llevan ya varios años en peligro de extinción, debido principalmente al constante proceso de deforestación y la gran cantidad de depredadores que se han introducido en tierras neozelandesas.
Traer de vuelta al Kiwi a la gran ciudad
En épocas pasadas, los Kiwis habitaban tranquilamente al rededor de los montes de la capital de Nueva Zelanda, Wellington, pero hace ya más de un siglo que no se observa ningún ejemplar en esta gran ciudad. Los residentes de la zona echan de menos al Kiwi, es por eso que han decidido crear un proyecto que tiene como objetivo traer de vuelta a este ave a las colinas de la capital.
Capital Kiwi Project Founder es el nombre de este colectivo que trata de proteger a esta especie en peligro en extinción. Según explica el portal web de esta asociación, el Kiwi es un "icono central" para la identidad neozelandesa, por lo que desde este movimiento animalista buscan "crear un futuro donde los ciudadanos compartan territorio con este ave".
Controlar la cantidad de depredadores
Este plan para la rehabilitación de esta especie gira también en torno a la eliminación de sus máximos depredadores. Según expone Capital Kiwi Project Founder, ya se han instalado más de 4000 trampas al rededor de 23.000 hectáreas de terreno para capturar armiños y hurones, que suponen una gran amenaza para las aves endémicas neozelandesas.