Estados Unidos aprovecha el cierre de Ormuz para convertirse en un proveedor clave de energía para Europa
La UE busca alternativas al combustible para aviones que importaba de Oriente Próximo. España parte con ventaja gracias a su capacidad de refino

El destructor de misiles guiados USS Rafael Peralta (DDG 115) hace cumplir el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes contra el M/T Stream después de que intentara navegar hacia un puerto iraní, el pasado 26 de abril. / CENTCOM (EFE)

Madrid
El bloqueo del estrecho de Ormuz ha alterado el flujo de una parte crítica del suministro global del petróleo y sus derivados. Por esa lengua de mar, transitó el 75% del combustible para aviones que Europa importó en 2025, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Cortada la ruta, Estados Unidos está aprovechando el hueco para ganar peso como proveedor de Europa.
El viernes, después de una semana en la que EEUU exportó seis millones de barriles de petróleo al día —su máximo histórico—, la Comisión Europea anunció que trabaja para importar queroseno, el derivado del petróleo que se utiliza principalmente como combustible para la aviación, desde EEUU si el bloqueo se mantiene.
Los datos de la AIE confirman ese giro: cerca de un tercio de las importaciones europeas de queroseno llegaron del país norteamericano en abril, frente al 10% en febrero, el último mes antes del estallido del conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán.
Las importaciones de los productos refinados del petróleo como el queroseno o el diésel son más necesarias en otros países europeos que en España. Inés Cardenal, directora de comunicación de la patronal española del sector, explica que, en los últimos quince años, Europa ha reducido su capacidad de refino: desde 2009 ha cerrado en torno al 30%, lo que la ha hecho más dependiente de las compras en el exterior.
España, en cambio, ha seguido el camino contrario. "Gracias a las inversiones que se hicieron entre 2008 y 2012 y que luego han continuado a lo largo del tiempo, tenemos el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea". Afirma que España es capaz de abastecer la demanda interna de productos refinados y en el caso del queroseno, añade, la producción nacional cubre alrededor del 80% del consumo.
Esta diferencia marca la posición relativa de cada país ante la crisis. Mientras economías como Italia, Alemania, Francia o Reino Unido cuentan con una capacidad de refino cercana al 50% de su consumo, según un informe de la AIE publicado en abril, España parte de una situación más favorable.
"Desde el punto de vista del suministro, España está mejor preparada que otros países europeos", apunta la experta. No obstante, advierte de que el impacto se deja notar en los precios: "Es un mercado global, y tanto el crudo como los productos refinados han subido en todo el mundo por el conflicto en Oriente Medio".
Eduardo García Castro, economista principal de Mapfre Economics, coincide: España parte de una posición ventajosa, pero no es ajena a la crisis. "El mercado funciona como una especie de subasta global: el producto se vende al mejor postor", explica. Eso implica que, aunque España pueda cubrir buena parte de su demanda, compite con otros países por los mismos suministros y acaba pagando precios más altos.
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DescargarPara suplir esa falta de producto, además de recurrir a nuevos proveedores como Estados Unidos, Europa está tirando de inventarios, apunta Castro. Pero ahí surge otro problema: esas reservas están compuestas en su mayoría por petróleo crudo, que necesita ser refinado antes de poder utilizarse. "De poco nos sirve tener 20 o 30 días de inventarios y de reservas de petróleo, si ponerlo en las gasolineras o en o en los aviones, nos va a llevar dos o tres meses", observa.
El analista de la firma Sparta, Jorge Molinero, señala otra derivada de la crisis: las economías asiáticas, muy dependientes del crudo de Oriente Próximo, han limitado las exportaciones de sus refinerías. "China veta las exportaciones, India las grava, Corea del Sur fija un tope y Japón reduce su actividad de refino del 80 al 65%". Aunque Europa no es un importador directo relevante de productos refinados asiáticos, todo ello reduce aún más la oferta en el mercado internacional y empuja los precios al alza.




