Melody Wilding, coach ejecutiva: "Los demás te tratarán en serio cuando empieces a comunicarte como alguien que debe ser tomado así"
Una serie de conductas enriquecedoras en el entorno laboral

Ilustración sobre relaciones laborales / Nadzeya_Dzivakova

"Ninguno de mis padres trabajaba en una empresa. No absorbí las reglas no escritas del trabajo en las cenas familiares. Pero sí tenía una curiosidad inagotable sobre cómo funciona realmente la influencia", escribe en CNBC Make It Melody Wilding, coach ejecutiva y profesora de comportamiento humano. Explica que todo ello le llevó a convertirse en lo que es, terapeuta licenciada, y a investigar sobre cómo actúan las personas, adquiriendo un conocimiento que plasmó en un libro donde explica lo que ha descubierto al entrenar a miles de personas de alto rendimiento.
Lo principal que ha aprendido es que "uno puede llevar 10, 15 o incluso 20 años de carrera y todavía sentir que le falta el manual sobre cómo ser tomado en serio". Pero para ello ha elaborado una serie de cosas que se deben hacer y que "el 99% de las personas pasan por alto". Son "principios de influencia que se aplican tanto en la oficina como en la dinámica familiar o en las relaciones personales", asegurando que la capacidad de expresar ideas y comunicarlas con decisión "cambia la forma en que las personas te perciben y responden en cualquier contexto".
1. No te limites a presentar tus ideas
La coach ejecutiva dijo que, aunque creamos que tenemos las mejores ideas, si no las expresamos como quieren los que deben tomar las decisiones, el mensaje no tendrá éxito. De esta forma nos insta a dejar de hablar de las tareas que hemos realizado para concentrarnos más en los resultados, dejando como ejemplo una posible exposición en la que, en ligar de decir "analizamos los datos y actualizamos las diapositivas", plasmemos algo así como "las cifras muestran que si optamos por la opción B, obtendremos un retorno de la inversión del 15%".
2. Decir menos para parecer más inteligente
Si explicamos demasiado, el receptor puede pensar que estamos divagando, porque "más información no siempre aporta valor". Wilding pone en valor el ser conciso como demostración de dominio sobre un tema, porque saber resumir indica que entiendes suficientemente de lo que hablas. Saber resumir cada cosa que expongamos en unas pocas frases clave es mucho más creíble que una explicación de 15 minutos en la que los aspectos más importantes se diluyen.
3. Construir consenso antes de una reunión
La experta asegura que "el momento de conseguir aceptación es en los días previos a una conversación importante, no durante ella", pues los profesionales que realmente saben sobre la materia o están a punto de comprar tu argumento analizarán las ideas individualmente y con antelación. "Se comunican en privado y dicen: 'Estoy pensando en proponer [X] durante la reunión del viernes. ¿Qué inquietudes tienes?'. O: 'Antes de presentar esto al grupo, quiero responder a tus preguntas'. De esta manera, cuando llega el momento de la verdad, "ya has resuelto objeciones, generado confianza y convertido a potenciales adversarios en defensores".
4. Ser decisivo en lugar de tener la razón
Vacilar destruye la credibilidad mucho más que un error. Wilding explica que ejecutiva le contó que había despedido a tres personas muy inteligentes y capaces porque "cada vez que les pedía su opinión, me decían: ‘Depende’ o ‘Hay muchos factores’", cuando ella quería que le dijeran qué creían que había de hacerse, porque necesitaba que le ayudaran a tomar las decisiones. "Los líderes prefieren una recomendación clara que puedan debatir antes que escuchar evasivas. Dales una respuesta, incluso si no es correcta", nos explica la terapeuta licenciada.
5. Evitar hacerse indispensable
Hay momentos o tareas en las que realmente uno es indispensable y nadie más puede hacer lo que tú, por lo que tus superiores pueden experimentar miedo ante la idea de que te marches o te asciendan, lo que hace que te aferres a tu puesto sin querer, por el simple hecho de que eres demasiado bueno en o que haces. "Hazte ascender siendo reemplazable. Documenta tus procesos. Capacita a un segundo al mando. Demuestra que puedes crear sistemas para que el equipo pueda operar sin ti", recomienda la autora.
6. No decir demasiado "no"
Poner límites y proteger nuestro tiempo es un derecho que se debe llevar a cabo, pero hasta cierto punto, porque si esto suele ser la norma genera, los compañeros y jefes pueden etiquetarnos de persona difícil o de poco colaboradora. En lugar de en la negativa, hay que centrarse en lo que se puede hacer, mostrando a los demás cómo pueden tratarnos en el trabajo y fuera. Wilding dice que hay que empezar a comunicarse "como alguien que merece ser tomado en serio y los demás seguirán tu ejemplo".




