Una estudiante universitaria recoge los vasos desechables de las fiestas y crea una maravilla libre de microplásticos
Una idea rentable y comprometida con el medioambiente
Vasos de plástico / GeorgePeters
Seguro que todos podemos reconocer los vasos rojos de plástico con filo blanco típicos de las películas universitarias estadounidenses, esos que suelen aparecer cuando hay fiestas en fraternidades donde los estudiantes beben y, en ocasiones, lían algunas bastante gordas. Desde Good News Network explican que estos están fabricados por empresas como Solo o Hefty y son todo un clásico en todo el país, usándose y desechándose enormes cantidades cada año, tantos que muchas plantas de reciclaje no cuentan con el equipo necesario para procesarlos.
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Esto lo supo ver una estudiante universitaria de ingeniería, que tuvo una idea que saltó a la fama precisamente por tener estos vasos en el centro de todo... y eso que lo que creó fue una línea de ropa. Lauren Choi estudiaba en la Universidad Johns Hopkins y fundó la empresa New Normal Collective después de descubrir una forma de transformar esos plásticos en textiles, adentrándose así en una de sus pasiones, la moda sostenible. Después de graduarse en 2020, consiguió una beca para comprar una extrusora que convierte vasos de plástico triturados en hilo y ahí empezó todo.
Escriben en el artículo que confió en otras dos escuelas de ingeniería para obtener un materiales natural es no tóxicos que convirtieran ese plástico en un hilo suave y cómodo apto para tejer. Y lo consiguió. Su cadena de suministro ahora se centra en Carolina del Norte y Virginia, donde el hilo se fabrica a partir de los vasos triturados que luego se envía a una planta en Brooklyn, donde una tejedora 3D crea las prendas de su colección. Todo ello mediante una serie de procesos muy concretos.
Las prendas de New Normal Collective
El hilado se fabrica a partir de muchos hilos pequeños juntos, mientras que el hilo de filamento es continuo e ininterrumpido, lo que tiene la ventaja de evitar la liberación de microplásticos, explican en Good News Network. A su vez, el tejido 3D permite producir una prenda completa sin restos de tela. "Nuestras piezas se tejen directamente de la máquina, sin costuras; es una sola prenda completa que no necesita costura adicional", le comentaba Choi a The Guardian, donde también explicaba que no utilizan colorantes artificiales en el proceso de producción, ya que los tonos pastel de amarillo, verde, azul y rosa provienen de los propios vasos.
Y está siendo todo un éxito. En The Guardian apuntaban que los productos se suelen agotar en cuestión de horas una vez que son puestos a la venta en cada colección, a un precio de entre 45 y 85 dólares (entre 38,5 y 73 euros al cambio), lo que ha llevado a que la facturación se dispare, y con ella un sinfín de oportunidades de expandir el negocio. Al parecer, Choi está buscando otras líneas de actuación en el sector, para lo que está realizando pruebas con varias grandes empresas de evaluación de la resistencia y durabilidad del hilo que procesan.