Adiós a la pausa de 10 minutos: el café puede acabar convertido en motivo de despido
Cuidado con esas pausas durante la jornada laboral

Pausa para el café / Morsa Images

Es una de las cosas más comunes en prácticamente todos los trabajos. Llega un momento en la mañana, o incluso más de uno, en el que decidimos hacer una pequeña pausa para tomar un café rápido. Es una forma de recargar pilas en mitad de la jornada, desconectar unos minutos, estirar las piernas y entablar alguna conversación con los compañeros, sin embargo, puede que esto empiece a ser desterrado de muchos entornos laborales, porque puede ser un motivo de justificación para un despido. Esto nos lo cuentan desde t-online, donde recogen un caso acaecido en Hamm (Alemania) donde una mujer perdió su puesto precisamente por una de esas paradas.
Más información
Una sentencia del Tribunal Laboral Regional de Hamm (Caso nº 13 Sa 1007/22) ha puesto de manifiesto que cualquier rendija puede suponer una alegación y una pausa para tomar café durante el horario laboral puede justificar el despido inmediato, especialmente si existen otras circunstancias sobre la conducta del despedido. En este caso se habla de una limpiadora de una empresa con aproximadamente 50 empleados, y a pesar de llevar en la plantilla desde 2013, en 2021 vio cómo su relación laboral se acababa después de decidir estirar las piernas y beber algo.
Esto ocurrió el 8 de octubre, cuando se conectó al sistema de registro a las 7:20 horas, para después, alrededor de las 8:30, parar, abandonar su puesto de trabajo durante al menos 10 minutos, y tomar un café en una cafetería al otro lado de la calle. Esto lo hizo sin cerrar sesión previamente ni registrar su descanso, algo que fue clave. Su empleador la despidió sin preaviso el 27 de octubre, y alternativamente con preaviso, como recogen en el medio antes mencionado. De esta manera, se emitieron dos avisos de finalización de contrato como medida de precaución, además del plazo de preaviso estándar en caso de que el despido sin preaviso fuera posteriormente declarado inválido ante un tribunal, escriben en el artículo.
Ante esto, la mujer decidió apelar, pero el Tribunal Laboral Regional confirmó la decisión tomada inicialmente. Aclararon que la duración exacta del descanso no es relevante y que lo que importa es la pérdida de confianza al haber hecho un registro horario inexacto, pues argumentaban que cuando los propios trabajadores documentan sus horas, tienen la responsabilidad total sobre entradas y salidas, por lo que debe haber confiar total por parte del empleador para con ellos. Así, un uso indebido del sistema de registro horario incumple gravemente sus obligaciones y socava dicha confianza, recogen en t-online.
El punto clave del caso
Lo que hizo que la apelación no surtiera efecto fue lo que ocurrió justo después de que los responsables de la empresa le pidieran explicaciones por no haber estado en su puesto de trabajo. Y es que, después de regresar de tomar el café, cuando el jefe le preguntó, esta negó en varias ocasiones que se hubiera marchado, solo reconociéndolo cuando se mostraron fotos que probaban el hecho. Esto hizo que el tribunal considerara que ese comportamiento era tan grave que había provocado una "pérdida irreparable de confianza", incurriendo pues en lo que llaman robo de tiempo deliberado, lo cual justificaría el despido sin preaviso.
Según escriben en el artículo, para el tribunal pasa a tratarse de declaraciones falsas sobre las horas de trabajo remuneradas en las que el empleado habría intentado engañar al empleador durante la conversación, por lo que determinaron que una advertencia era insuficiente para restablecer la confianza. Con todo esto, queda claro que hay que tener cuidado con esa rutina tan frecuente de ausentarse del puesto aunque sea solo unos minutos, porque basados en el sistema de control horario, sin notificación de parada, se considera todo horas remuneradas, por lo que sería un perjuicio para la empresa, o al menos eso dictaminaron en Alemania.




