Un hombre de 79 años tiene una pensión de 45 euros y sigue trabajando todos los días: "Disfruto haciéndolo"
Ha cumplido 50 años de trabajo independiente

Anciano trabajando / Westend61

La historia de Dick den Boer es una de perseverancia y amor por lo que haces, lo que hace que afrontes cada día con otra cara. En Rijmond nos cuenta cómo todas las mañanas, entre las 7:30 y las 8:00, suena el teléfono de su apartamento en el complejo de viviendas para personas mayores Bospad de Schiedam (Países Bajos), pero lejos de que sea una llamada de algún familiar o amigo, a sus 79 años suele recibirla de algún un cliente con un electrodoméstico averiado o alguien que busca comprar uno nuevo. Y es que su rutina es cada día la misma. Sobre las 8:30 ya se ha sentado frente al ordenador para ponerse al día con el papeleo.
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"Me reúno con el primer cliente a partir de las diez. Nunca estoy seguro de hasta qué hora trabajaré. A veces se extiende hasta las siete", comenta Den Boer para el medio antes mencionado, donde explican que aunque esto es algo que lleva haciendo mucho tiempo, ser emprendedor no había sido nunca su objetivo, sino que simplemente sucedió. Fue a los 16 años cuando empezó a trabajar como electricista en una empresa de ingeniería eléctrica en Schiedam y cuando entró en el servicio militar, trabajó allí algunos días. "Vendían todo tipo de pequeños electrodomésticos, pero también mucha iluminación", explicaba el hombre, puesto que eso fue un aspecto clave.
Una vez terminado el servicio militar, continuó trabajando allí hasta que su jefe dejó de vender electrodomésticos a finales de 1974 porque "había un mejor margen de beneficio en la iluminación y también era menos complicado en términos de trabajo". Así fue como se Dick se quedaba sin trabajo, pero la buena relación con el que había sido su empleador llevó a que este le sugiriera actuara como especialista independiente en electrodomésticos, algo que el hombre vio bien más si cabe con el apoyo de quien se lo dijo. "Envió una tarjeta a toda su base de clientes diciendo que me haría cargo a partir del 1 de enero de 1975 tanto del mantenimiento como de las ventas, que he seguido haciendo hasta el día de hoy". Así empezó todo, hace más de 50 años.
Un reconocimiento a su labor
Dick podría haberse jubilado hace más de 14 años, pero cuando cumplió los 65 decidió seguir trabajando. En un primer momento fue una decisión financiera, como explica él mismo. "Acumulé siete años de pensión en el comercio minorista, pero los pagué de una sola vez. Durante los cinco años que trabajé como electricista, recibo 45 euros al mes", y es que durante sus 35 años como freelance no siempre ha podido ahorrar todo lo que le hubiera gustado para su jubilación, pues "en los buenos años, todo iba bastante bien, pero durante una crisis energética o bancaria, seguía echando mano de mis ahorros porque mi familia tenía que seguir adelante".
Igualmente, seguir trabajando no ha sido un suplicio para él sino todo lo contrario. Asegura que recibe la pensión estatal, con la que podrían vivir dignamente aunque sin demasiada holgura, pero no lo hará porque ama lo que hace. "Podría jubilarme hoy mismo, pero lo disfruto mucho. Al fin y al cabo, es básicamente mi afición", decía un De Boer a quien su esposa secundaba asegurando que no podría hacerlo porque no sabe estarse quieto. Si bien, ha habido veces que se lo ha planteado. "Al principio dije que quería llegar a los cincuenta años de trabajo autónomo. Lo conseguí. Cumpliré 80 en mayo. Esa es mi nueva meta, y creo que puedo lograrla. Si pararé entonces, aún no lo sé", afirmaba Dick.
A pesar de los varios reveses empresariales que Dick ha enfrentado, nunca ha considerado rendirse en cincuenta años, puesto que su máxima es que "incluso en tiempos difíciles, hay que perseverar". Ahora, toda esta lucha y perseverancia tienen la atención y reconocimiento de su entorno, puesto que el alcalde de Schiedam fue a visitarlo y a entregarle unas flores como regalo institucional en honor a su quincuagésimo aniversario laboral, algo que tomó por sorpresa al hombre, quien tampoco tuvo mucho tiempo para regodearse puesto que esa misma tarde tuvo trabajo: "Tenía que ir a casa de un cliente habitual otra vez para conectarle un reproductor de vídeo".




