Alegría entre los lingüistas por el esperado cambio oficial en Japón que tiene al alfabeto latino de protagonista
Una modificación que ha sido bien acogida

Un niño practicando escritura japonesa / Hakase_

La apertura de fronteras de algunos países que históricamente han tenido una cultura propia y normativa muy férrea está haciendo que se produzcan cambios ante impensables. Es el caso de Japón, donde decidieron adoptar oficialmente el sistema Hepburn, que se trata de la transliteración de palabras japonesas al alfabeto latino, como explican desde Sumikai, desde donde aseguran que es el primer cambio fundamental en las reglas romaji desde 1954, poniendo así fin al requisito previo de usar el sistema kunrei. Esta decisión fue tomada por el Ministerio de Educación tras una recomendación del Consejo de Cultura, accediendo a formalizar oficialmente una práctica arraigada en la vida cotidiana.
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Y es que la ortografía Hepburn ha sido común durante décadas en estaciones de tren, señales de tráfico, pasaportes y en la comunicación internacional, mientras que el sistema Kunrei se ha utilizado en escuelas y normativas oficiales hasta ahora, pero poco a poco están inclinándose a crear más claridad. En el artículo dicen que para los estudiantes esto ha implicado aprender y utilizar diferentes variantes, así como surgía confusión con los nombres personales cuando se utilizaba una ortografía distinta en los pasaportes que en los documentos escolares, por lo tanto, este cambio armonizará los planes de estudio, los libros de texto y los documentos administrativos con el sistema Hepburn, eliminando la estructura dual que establecida durante décadas.
Con un Japón cada vez más conectado internacionalmente que ha generado más turismo, inmigración y comunicación digital, la demanda de un sistema de escritura estandarizado y de fácil comprensión se incrementó para evitar malentendidos y facilitar el acceso a quienes no tienen el japonés como lengua materna. Pero esto no solo a la educación, sino también a los documentos gubernamentales y las comunicaciones públicas, así que las autoridades, los bancos y los sistemas informáticos también estandarizan sus procedimientos con el fin de garantizar una mayor coherencia en los mapas y bases de datos digitales.
Implementación bien recibida
En Sumikai explican que el sistema Kunrei se estableció como estándar en 1954, cuando Japón aún se encontraba en reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial, así como contextualizan que el sistema Hepburn se basa en la obra del misionero estadounidense James Curtis Hepburn, quien publicó un diccionario japonés-inglés en el siglo XIX, basando su sistema ortográfico en la pronunciación inglesa para facilitar el entendimiento general. Así, el país nipón cede para adaptarse a nivel internacional, desde dentro y hacia fuera. Si bien, no se trata de un cambio brusco.
El gobierno japonés está aplicando esta reforma gradualmente, por ejemplo, la señalización vial y el material ya impreso no se ha retirado de inmediato e irá haciéndose poco a poco, ahorrándose también un importante coste de golpe. Por su parte, la mayoría de lingüistas vieron esta decisión como algo positivo, aunque algunos expertos señalan que el sistema Kunrei, que es más cercano lingüísticamente a la fonética japonesa, puede que siga teniendo relevancia en la investigación cultural, ortográfica y gramatical, así como en la enseñanza de idiomas.




