Navarra explora el potencial del cáñamo industrial como cultivo sostenible: "Es como el cerdo, se aprovecha todo"
Investigadoras confirman la viabilidad técnica y apuntan a la necesidad de un marco legal claro para impulsar el sector
Una investigación confirma la viabilidad del cáñamo industrial en Navarra
Pamplona
El cáñamo industrial se perfila como una oportunidad para diversificar la agricultura navarra y abrir nuevas cadenas de valor en sectores como la cosmética, la alimentación y la construcción. Así lo sostienen los equipos de investigación de la Universidad Pública de Navarra y el CSIC, que han trabajado durante dos años en el análisis de variedades adaptadas al territorio. “Es un cultivo muy bueno para el suelo, incluso mejora su estructura y lo hace más productivo para campañas siguientes”, explica Mari José Beriain, catedrática de la UPNA.
El proyecto ha evaluado veinte variedades y ha identificado las que mejor se adaptan al clima y suelo navarro, cumpliendo los límites legales de THC. “Hemos trabajado todo con variedades registradas que tienen niveles autorizados, inferiores al límite permitido”, señala Edurne Baroja, investigadora del CSIC. El objetivo es garantizar que las condiciones agronómicas no alteren esos parámetros y evitar problemas legales.
Los resultados incluyen avances en detección rápida de cannabinoides mediante tecnologías infrarrojas y en métodos de extracción con disolventes no tóxicos, como aceite de oliva alto oleico. “Prácticamente se puede utilizar todo de la planta”, apunta Beriain, que destaca el valor de la fibra para aplicaciones industriales y la riqueza nutricional de la semilla. Además, se han obtenido compuestos bioactivos para introducir en la cadena alimentaria y se vislumbran productos terapéuticos ricos en CBD, con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
El reto principal sigue siendo normativo. Aunque la UE elevó el límite de THC del 0,2 al 0,3 % en 2025, la producción a gran escala requiere autorizaciones de la Agencia Española del Medicamento. “Trabajar con este cultivo es de lo más complicado que tenemos en ciencia. Está todo súper controlado”, admite Baroja. El equipo confía en que la legislación evolucione para permitir la creación de consorcios público-privados que desarrollen la cadena de valor en Navarra. “Es el momento de apostar por esto y empezar, porque desde el punto de vista técnico y científico pensamos que tiene futuro”, afirma la investigadora.
El cáñamo no resolverá todos los problemas del sector, pero sí puede complementarlo con innovación y sostenibilidad. “Esto no va a solucionar nada, pero abre puertas para otros desarrollos”, concluye Beriain. La pelota está ahora en el tejado de las administraciones y las empresas, llamadas a convertir la investigación en realidad.