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La tradición de San Blas vuelve a llenar de ilusión la plaza de San Nicolás de Pamplona

Este año han sido 21 los puestos que han vendido roscos de San Blas, la torta de txantxigorri, rosquillas y los caramelos rojos

Tradiciones de San Blas en Navarra

Pamplona

Si hay algo que caracteriza a los pamploneses es que nunca fallan, y menos aún en los días señalados. La festividad de San Blas ha vuelto a llenar este martes la plaza de San Nicolás de Pamplona de vecinos y visitantes llenos de ilusión en una jornada marcada por la procesión, la bendición de los alimentos y un mercado repleto de dulces artesanos.

Hoy por Hoy Navarra (03/02/2026)

Un día frío, pero animado, en el que el buen ambiente y el constante trasiego de gente han sido los grandes protagonistas, con la lluvia como aliada inesperada, ya que ha respetado el desarrollo de los actos. Desde primera hora de la mañana, la procesión en honor a San Blas ha recorrido las calles acompañada de numerosas personas que, como marca la tradición, han acudido con alimentos para ser bendecidos.

El santo está popularmente asociado a la protección y curación de los males de garganta, un simbolismo que sigue muy presente entre los asistentes, muchos de ellos con cordones y productos típicos en la mano.

En paralelo, el mercado ha congregado a numerosos productores locales en los puestos adjudicados mediante subasta municipal. “Todos los puestos salen a subasta por el ayuntamiento y los comercios pujamos por ellos; luego se reparten de manera aleatoria”, ha explicado Asier Bronte, del puesto de Pastas Urrutia. “Acabamos de empezar y estamos muy contentos. San Blas es una de las ferias más importantes para nosotros y para los productores locales, así que afrontamos el día con ganas y expectativas”.

Para algunos vendedores, esta ha sido su primera experiencia. Es el caso de David Ortega, que se ha estrenado este año en la feria. “Me lo recomendó un primo y contacté con Pastas y Roscos de Ujué". "Estoy emocionado, es una experiencia muy bonita; estoy aprendiendo mucho sobre todo tipo de pastas tradicionales”, ha señalado. Tras una mañana intensa y con mucha clientela, confía en que “por la tarde se anime todavía más”.

La tradición también se vive desde la memoria familiar. Marisa Catalá, aunque este año acude como espectadora, lleva vinculada al puesto Virgen de Ujué desde los 15 años. “Es una tradición familiar: mi madre y mi abuela ya venían. Nuestro puesto lleva unos 40 años aquí, es algo de siempre”, ha recordado. Entre sus dulces preferidos destaca la rosquilla de sartén. “San Blas es un día muy arraigado entre los pamploneses, no nos fallan nunca, y el ambiente es muy bueno”.

Ese ambiente lo resume Nerea González, también de Pastas Urrutia, quien lleva una década viviendo la jornada de San Blas. “A mí me encanta venir: la gente responde muy bien, está contenta, hablas con todo el mundo aunque pases frío”, ha comentado. Entre los dulces más demandados ha citado el rosco de San Blas, la torta de txantxigorri, algunas cubiertas de chocolate negro, y los tradicionales roscos blancos. “Es un día de buen rollo, de compartir con la gente; eso es San Blas”.

A lo largo de la mañana también ha acudido el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, quien, acompañado de algunos concejales, se ha paseado por los puestos, y ha charlado con algunos de los vendedores. Entre los clientes, María, vecina de Pamplona, no ha faltado a su cita anual. “Vengo desde pequeña con mi madre, somos muchos hermanos y veníamos todos. También suelo ir a Ujué, Olite”, ha explicado. Este año ha comprado tortas de txantxigorri y rosquillas, aunque reconoce que “como ya no tengo niños, las piruletas se han quedado fuera”.

Los más pequeños, sin embargo, no han perdonado la visita. Elena, Malaika, Adrián y Nico, un grupo de niños entre risas, coincidían en que lo que más les gusta del mercado “es comer”, con los caramelos como claros favoritos. Elena, llegada desde Burlada y por primera vez en San Blas, se mostraba encantada con el ambiente y con “todos los dulces que te entran por los ojos”.

Para Alberto, que acudía por segunda vez, la jornada tiene un significado especial. Abuelo de dos nietos, compraba un chupete y un martillo de caramelo para ellos, además de alguna rosquilla. “De esta tradición lo más importante es la bendición de la comida; a San Blas siempre se le ha asociado con las curaciones de garganta”, ha subrayado.

Esta tarde continúa la celebración con los dantzaris de Duguna que ofrecerán la soka-dantza en el entorno de la iglesia de San Nicolás. Así, entre rezos, dulces y conversaciones al abrigo del invierno, y con el cielo dando una tregua, Pamplona ha celebrado un San Blas multitudinario, fiel a una tradición que, año tras año, sigue reuniendo a generaciones enteras en torno a la fe, el mercado y la convivencia.