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Economía y negocios

Navarra, ante el acuerdo de Mercosur: incrementar las inspecciones para garantizar la equidad

El sector primario alerta sobre la competencia y las diferencias en las reglas de producción

Con los pies en la tierra: Los efectos en Navarra del acuerdo entre la UE y Mercosur, contados por los actores implicados

Pamplona

El consejero de Desarrollo Rural, José María Aierdi, ha explicado que el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur plantea oportunidades y amenazas para el sector agroalimentario navarro. En una conversación junto al director general de ALINAR, Diego Galilea, y el presidente del sindicato agrario, Fermín Gorraiz, el consejero ha señalado que el pacto no nace del sector primario, sino de un planteamiento político y económico más amplio, y que sus efectos serán desiguales según la actividad.

Aierdi ha indicado que sectores como el vino, el aceite, los quesos o determinadas hortalizas podrían beneficiarse del acceso a un mercado potencial de 300 millones de consumidores. Sin embargo, ha advertido de que la carne de bovino, las aves y la miel se enfrentarán a una competencia complicada por la capacidad productiva de países como Brasil, Argentina o Uruguay. “Lo fundamental es que las reglas de juego sean iguales para todos”, ha afirmado, aludiendo a la necesidad de aplicar las llamadas cláusulas espejo y de activar salvaguardas cuando se produzcan caídas de precios.

Fermín Gorraiz ha sido tajante al describir la percepción del sector. “Estamos jugando en dos ligas diferentes”, ha dicho, denunciando que en los países de Mercosur siguen permitidos fitosanitarios y hormonas prohibidas en la UE. Ha añadido que las pequeñas y medianas explotaciones navarras “no pueden competir” con grandes productores internacionales y que los acuerdos comerciales acaban beneficiando sobre todo a multinacionales y grandes empresas de importación y exportación.

Desde la industria agroalimentaria, Diego Galilea ha remarcado que el acuerdo reúne las dos caras. Ha admitido que abre puertas para productos concretos, como el aceite o algunas hortalizas con denominación de origen, pero ha subrayado que el territorio debe proteger su equilibrio interno. “No hay industria si no hay agricultura, ni agricultura si no hay industria”, ha recordado, y ha defendido que cualquier oportunidad no puede construirse a costa del debilitamiento del sector primario.

El consejero Aierdi ha insistido en que la Unión Europea debe asegurar que las cláusulas de control se cumplen. Ha recordado que actualmente solo se inspecciona el 0,0082% de los productos que entran en la UE y que así no puede garantizarse una competencia equitativa ni la seguridad alimentaria. También ha recalcado la importancia del etiquetado, en un contexto en el que la fidelidad al origen es clave para el consumidor. En Navarra, ha puesto como ejemplo, se exportan 750 millones de euros en hortalizas cocidas y congeladas, mientras que las importaciones de Mercosur en ese segmento apenas alcanzan 12,2 millones en toda la UE.

Galilea ha apelado asimismo al papel del consumidor dentro de un sistema que confía en la calidad y la seguridad del producto local. Ha advertido de que, sin transparencia y sin capacidad de inspección, el riesgo de distorsión del mercado es real. Y Gorraiz ha añadido que las prácticas de triangulación ya conocidas en el pasado muestran la dificultad de controlar el origen y las condiciones de producción si no existe un refuerzo efectivo de los mecanismos de vigilancia.