Dos semanas de inquietud para los usuarios navarros de gasóleo profesional y agrícola
Agricultores y transportistas reclaman a las administraciones ayudas directas y el control de los precios a las empresas petroleras
Las subidas de los combustibles y su impacto entre los profesionales en Navarra
Pamplona
Las subidas del precio de los combustibles para usos profesionales han encendido todas las alarmas en el transporte y en el sector primario navarro. Ignacio Ezcurra, gerente de Tradisna, explica que desde el 28 de febrero, coincidiendo con el estallido del conflicto en Oriente Medio, el gasóleo ha registrado incrementos “brutales” que están erosionando la viabilidad del transporte por carretera. Recuerda que el 96% de las mercancías se mueve en camión y que un encarecimiento tan abrupto compromete a toda la cadena de suministro. Por eso, pide medidas de acompañamiento similares a las aplicadas tras el inicio de la guerra de Ucrania, con bonificaciones directas al consumo y apoyos al sector mientras se puedan revisar las tarifas. En quince días, afirma, se ha acumulado una subida del 40% que el sector “no puede absorber”.
Ezcurra subraya además que esta escalada no encaja con la evolución del mercado internacional del crudo. Señala que el barril de Brent no ha alcanzado los niveles de 2022 y que, incluso con el tipo de cambio favorable, el precio del gasóleo ha reaccionado de manera inmediata y desproporcionada. Reclama a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia una revisión profunda para determinar qué ha ocurrido entre la materia prima y el surtidor, porque cuando bajan los precios “la reducción llega tardísimo”, mientras que en esta ocasión el incremento se trasladó “al día siguiente”. A su juicio, en la cadena intervienen grandes petroleras e intermediarios que estarían beneficiándose de la situación.
Los apuros de agricultores y ganaderos
En el sector agrario, el impacto es igual de contundente. Félix Bariáin, presidente de UAGN, detalla que el gasóleo B ha pasado en días de 0,90 euros el litro a más de 1,40, y que un tractor medio consume unos 200 litros diarios en plena campaña. Solo por combustible, el sobrecoste ronda los 100 euros al día y puede superar los 1.500 euros mensuales. A ello se suma la subida de fertilizantes, entre el 30% y el 40% en productos clave para los cerealistas. Bariáin insiste en que estos incrementos son inasumibles y exige rebajar de inmediato los impuestos que gravan los carburantes, además de activar ayudas directas para evitar cierres de explotaciones. Coincide con el transporte en pedir que Competencia investigue posibles prácticas especulativas, porque recuerda que los productos estaban comprados y almacenados antes de la guerra y aun así subieron al día siguiente.
Fermín Gorraiz, presidente de EHNE Nafarroa, sitúa también en torno al 50% la subida del gasóleo y de la urea, -abonos-, y la califica de “injustificada”. Cree que las petroleras están “haciendo caja” aprovechando la incertidumbre internacional y reclama una actuación firme contra lo que considera un “cártel” en los productos energéticos y los abonos. Advierte de que el incremento de costes se trasladará inevitablemente a los alimentos, pero recuerda que el consumidor también está perdiendo poder adquisitivo por la subida del carburante, lo que puede tensionar aún más el mercado.
Los tres coinciden en que las ayudas que negocian Gobierno central y autonómico serán necesarias, pero insuficientes si no se controla la formación de precios en la cadena energética. Consideran imprescindible un seguimiento riguroso para evitar subidas artificiales y garantizar que los sectores esenciales puedan mantener su actividad en un contexto marcado por la incertidumbre y el encarecimiento acelerado del combustible.