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La isla de los oyentes

La isla de los oyentes

Creaciones originales de ficción de autores diversos. Nace desde los trabajos de talleres de creación de relatos literarios en Menorca y se amplía hacia obras breves de teatro. Tanto en castellano como en catalán.

La isla de los oyentes

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  • Una relación más sana

    En este relato, conocemos a dos personajes que se sienten desubicados en el mundo en el que viven, tan tecnológico e impersonal. Ambos se buscan, dándose una oportunidad para dejar aflorar sus sentimientos y la necesidad del calor humano. Este relato de Luis Soler, narrado por Juan Cubas, empieza así: Hay muchas cosas que hacen latir el corazón de una persona. La vida es una de ellas, claro. Si no hubiera vida, el silencio, la quietud, la fría muerte ocuparían ese leve ritmo que hace que todo funcione, que todo tenga un sentido. El corazón de Don Javier aún latía. Pese a que sus achacosos setenta y seis años (los últimos veintiocho viudo) ya no le auguraban mucho recorrido, su corazón latía. Al levantarse del lecho cada mañana para cumplir su rutina autoimpuesta, en su pecho una punzada le recordaba que estaba vivo. Y al bajar la escalera del inmueble y sus cinco pisos, su corazón cogía un mayor ritmo. Don Javier no corría, pero intentaba no parar. Girar por las calles de los capitanes Mendoza y Pinzón y cruzar la Avenida del General Sanjurjo le daba un mejor tono al músculo ventricular. El doctor López Ribas le había dicho en la última visita que tenía un buen corazón. Don Javier se reía para sí mismo pensando en cómo podría presumir de que su médico le había dicho que era un tipo de buen corazón, con el doble sentido que se le podía atribuir a esa afirmación. En el paseo que daba Don Javier, se percataba de lo que hacían el resto de transeúntes; uno paseando al perro y mirando su móvil. Otra hablando por teléfono, o discutiendo con él, porque se lo miraba de frente. Unos jóvenes en el parque ensimismados con a saber qué en la pantalla de sus tabletas. Todo este loco mundo está sumergido en una fantasía, se decía. Y refunfuñaba para sí mismo porque nadie se percataba de su presencia mientras continuaba con su paseo. Laura era una mujer de una cierta edad que aspiraba a salir de aquella ciudad. Con poca fortuna para los hombres y deseando locamente escapar de la prisión de su casa donde había quedado como la cenicienta del cuento, Laura estaba de enhorabuena. El pasado mes de septiembre había encontrado un trabajo en la frutería de la esquina de Calle Miraflores con Avenida Cortez. Era un local modesto en un barrio que mantenía algunos detalles que se resistían a desaparecer con el paso del tiempo. Quizá por eso a Don Javier le gustaba hacer escala allí en sus paseos matutinos. Y también por Laura. Por alguna razón, en ese loco mundo en el que la mayoría de atolondrados humanos habían quedado atrapados por las máquinas sorbe-cerebros, Laura era una flor de primavera. Eran dos ojos que devolvían la mirada. Era una conversación cálida con su voz cándida. Era simple y llanamente humanidad encarnada en una mujer tan viva como el germen de la ilusión por una vida mejor que incubaba en su ser. Y no era especialmente guapa. Tenía una portentosa cabellera, un cuerpo bien proporcionado, pero tenía un innegable sobrepeso y unos dientes desordenados, en un cuerpo que fue creciendo sin decidir cómo colocar su mandíbula. Don Javier no buscaba una aventura ni una relación sentimental. Nada más lejos. Él quería encontrarse con otra persona que le correspondiera con los atributos humanos; conversación, atención, comprensión, cariño.

    24/02/2023 | 10:02

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  • La sortija

    PERSONAJESROMEO Un hombre de unos 30 años. Su actitud nerviosa muestra que algo le preocupa.JULIÁN. Amigo de Romeo, de su misma edad. DOLORES. Una vecina. De unos 50 o 60 años. VESTUARIOROMEO Está elegantemente vestido, como para ir a una boda. Es evidente que pasa calor con ese vestuario.JULIÁN. También va muy eleganteDOLORES. Viste como de ir por casa, con camiseta ancha, pantuflas y sin arreglar.LUGAR. El interior de un piso de soltero en el que se ve el mobiliario habitual de un piso pequeño; una cama con muchos cojines grandes, sofá, mesita. La acción sucede en tiempo presente.SITUACIÓN. Es verano. El hombre que aparece en escena está limpiando con un aspirador el suelo de la habitación mientras fuma un cigarillo electrónico, con cierto nerviosismo o prisa por algo.SortijaEscrito por Luis Soler DauchyPiso del protagonistaRomeo está vapeando, es decir, fumando un cigarrillo electrónico al mismo tiempo que está pasando el aspirador por la habitación haciendo especial hincapié bajo la cama. (Suena un teléfono móvil) Deja de lado, sobre la mesita, y de mala gana el cigarrillo electrónico. Apaga la aspiradora. Mira la pantalla del móvil y fuerza una sonrisa para conseguir un tono conciliador. ROMEO : - Hola cariño, ¿cómo estás preciosa? (una breve pausa) Sí mi amor. A la una y media nos vemos allíComo dije, en el Restaurante Del Puerto, ah sí, pero no quiero que corras. Sé ociosa.Acaba el trabajo y no te apresures. Yo estoy en casa acabando unas tareas. No, que si vas corriendo te mareas.Si acaso, acaba lo que haces y luego subes¿Quieres que quedemos mejor a las tres? ¿No? Está bien. Entonces a las dos me ves. Nos vemos luego. Sí, yo también lo deseo. Un beso mi amor. Iré dando un paseo. Romeo retoma el cigarillo electrónico y aspira con fuerza y exhala una bocanada de vapor. Enciende también la aspiradora y sigue aspirando, intentando llegar al punto más recóndito de debajo de la cama con cierta dificultad. Llaman a la puerta. Romeo apaga de nuevo la aspiradora. ROMEO: - ¿Quién es? ¿Quién llama a esta hora?DOLORES: (desde el otro lado de la puerta) - Soy Dolores. ¿Acabó ya con la aspiradora? Me pareció escuchar que la había apagado. ROMEO: - No Dolores, aún no. Y no se la devolveré hasta que no acabe.DOLORES: - Es que yo también la necesito. Hoy toca limpieza a fondo, ¿sabe?ROMEO: - Se la subo en cuanto todo se lo haya tragado. Romeo enciende la aspiradora de nuevo y en tan solo un momento después vuelven a llamar a la puerta. (visiblemente nervioso e irritado)ROMEO: - ¿Qué quiere ahora? Si dice aspiradora, la acierta.JULIÁN: - Soy yo, Julián. Tu amigo del alma. Ábreme la puerta. (le abre la puerta)ROMEO: - PasaJULIÁN: (se tumba en la cama y sobre los cojines como si fuera un cómodo sofá) - ¿Cómo está mi mejor amigo esta mañana? Desde luego no te reconozco. Creo que esta esla primera vez en mi vida que te veo, ya ves, empuñando una aspiradora con tanta maña. ROMEO: - Estoy un poco ocupado ahora. ¿Qué quieres?JULIÁN: - ¿A ti qué te parece? Vengo a ver la transformación del capullo en flor, del gusano en mariposón,del rompecorazones de Mahón, ay si te vieres,en un hombre que claudica a su destino. (continuará)...

    16/02/2023 | 10:00

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  • En el último minuto

    Ésta una obra de microteatro. Emplea una escenografía mínima y suduración no es superior a 15 minutos. Está concebida para ser representadaprofesionalmente en salas de microteatro, o, de manera aficionada, encualquier espacio.PERSONAJES : JAVIER Hombre mayor, hipocondríaco y desconfiado.CARLOS Vendedor sereno, inteligente y un poco enigmático.VESTUARIO : JAVIER viste de estar por casa y CARLOS viste formal.LUGAR : La acción tiene lugar en casa de JAVIER en tiempo presente.SITUACIÓN Javier se siente al final de su vida y cree que el día de hoy es elúltimo de su existencia. La llegada de Carlos, un vendedor que ofrecesoluciones de todo tipo, abre una expectativa a Javier. ¿Podrá venderle algoque le salve la vida?¿Y su alma?En el último minutoPor Gualterio de MonsonísSalón de casa de JAVIER.JAVIER está sentado en una mecedora, con una manta de cuadros sobre laspiernas. Está leyendo unos papeles. JAVIER lleva bata, usa gafas de leer ytiene una mesa camilla cerca con un vaso de agua, libros y un platito con unapastilla y cajas de medicamentos. Tiene una edad avanzada, canas, aspectode cansado.JAVIER (habla para sí mismo) Esto es el colmo. Falta de plaquetas, falta dehierro, falta de visión, falta de calcio, falta de sueño... En lugar de envejecerparece que soy un colador.(Llaman a la puerta).JAVIER ¿Quién es?(Contesta desde la puerta).CARLOS. Soy Carlos, me envía Remigia, la vecina.JAVIER. No estoyCARLOS. Pero si le estoy oyendo Don Javier.JAVIER. No abro a desconocidos.CARLOS. Por favor Don Javier, que no es Usted un niño. Además, sólo seráun momento. Creo que le va a interesar.JAVIER. Puede abrir la puerta. No está cerrada. Pero quédese allí mismo. Noquiero contagiarle de coronavirus. (Tose falsamente)Entra CARLOS. Joven vendedor. Viste formal. Lleva un maletín concatálogos de productos y folios, libretas, bolígrafosCARLOS Hola Don Javier. Gracias por recibirme. Remigia, su vecina, me hahablado de Usted. Soy vendedor de remedios farmacéuticos y me haexplicado que quizás alguno de mis productos le sería útil.JAVIER ¡Que bien! (con sorna) Un sacacuartos en mi casa. Pues va a salirescaldado joven. No tengo un duro para sea lo que sea que venda. Desdeluego, cada día son más atrevidos Ustedes los vendedores puerta a puerta.CARLOS. Me han dicho que le vendría bien algún reconstituyente. Algo quele mantenga sano y animado.JAVIER. Usted me está ya animando la tarde. Pero a partir de aquí creo queya me he divertido bastante y, como le he dicho, no tengo intención decomprar nada o sea que hágase un favor y vaya al siguiente vecino. Puededecir que le envío yo si con eso le abren la puerta.CARLOS. Gracias. Pero déjeme al menos que le explique qué tengo. Algo delo que llevo seguro que le sirve.JAVIER. ¿Me puede quitar veinte años?(continuará)

    16/02/2023 | 13:53

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  • Ciego de lujuria

    Relato erótico de Luis Soler Dauchy incluido en la recopilación Voyeur de Ediciones IrreverentesAquí un fragmento: No me esperaba que María José me enviara un mensaje al móvil. Primero; no recordaba haberle dado mi número. Segundo; no era capaz de imaginarme qué interés podría tener en quedar conmigo. Es cierto que cada vez que nos veíamos, me parecía intuir en su mirada un brillo especial. Yo fantaseaba pensando que quizás le gustaba, pero sin mucho afán. Pero hay que tener en cuenta que las circunstancias en las que nos hubiéramos visto antes eran siempre similares; en el momento de dejar a mi esposa Paqui en la reunión semanal del grupo de las Princesas, en el momento de recogerla y, ocasionalmente, si coincidían en casa para tomar un café al tiempo que yo partía hacia la oficina. Digamos que sabía quién era Maria José, pero no puedo decir que la conociera. Maria José me pidió que fuera a una tienda que se llamaba Copas y que encontraría en el centro. También me pidió discreción. Seguí las indicaciones. Fui buscando un bar y me encontré con una pequeña tienda de lencería. Al entrar, la falta de espacio me resultó un tanto claustrofóbica. Las prendas íntimas no dejaban mucho espacio para moverse, apenas para llegar al micro mostrador y a un no mucho más amplio probador. En ese instante pensé que había caído en una encerrona. Los sujetadores de tallas grandes parecían apuntarme. Era difícil pasar sin rozar alguna prenda. Maria José me sonrió ampliamente al verme llegar y me invitó a pasar. En dos pasos recorrí la tienda entera. Al lado de la caja estilo retro, Maria José me saludo con un efusivo: - Hola guapo. No me esperaba un saludo así. Y confirmé que había algo de encerrona. Sus ojos me lo decían. - No entiendo muy bien porqué me has pedido que venga. ¿Quieres que le lleve algo a Paqui?- No. Vas mal. La cosa no va por ahí. Pero antes de que salgas, hablaremos de ti y hablaremos de ella. - ¿Pasa algo?- Sí. Lo cierto es que sí. No voy a irme por las ramas. Me apetecería jugar a las adivinanzas, pero creo que no tenemos mucho tiempo. - Me parece bien. Yo no tengo mucho tiempo.- Pues vamos allá. Empezaré por lo que me cuesta más. – tomó aire, hinchó sus pechos y soltó el aire poco a poco. Me llegó su cálido aliento con un ligero sabor a fresa ácida. – Me gustas. – Soltó el poco aire que le quedaba con una risa nerviosa.- Bueno. Ya lo he dicho. No quiero que pienses que soy una chica lanzada. Normalmente no me considero así. Pero es que quería que lo supieras.

    16/02/2023 | 22:08

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  • El ratón roedor

    Este cuento infantil escrito por Luis Soler, tiene la interpretación de Manel Navarro. Aquí un fragmento:En el Valle de piedra viven unas pocas familias que trabajan el campo y viven de lo que cultivan. No son muchos y se conocen todos. Cuando a uno le falta algo, se lo pide a otro. Y así van solucionando sus problemas. Pero a final del verano, y por primera vez en mucho tiempo, el problema es grave. Han robado a Juan Barriga. Preocupado, ha alertado al resto de vecinos y han decidido encontrarse en la plaza al acabar la jornada. Todos han venido a escuchar a Juan.- Entraron por la noche y se llevaron mis sacos de habas secas – dice Juan- Estaremos alerta y, si sabemos algo de tus habas te lo haremos saber.- A mi no me han robado nada – dice Raúl Espaldas- pero tengo un ratón que viene a comerse el grano de mi casa.Sólo un par de días después ya hay una nueva alarma en el Valle de piedra. A Antón Barbilla le han robado la carretilla. De nuevo se reúnen los vecinos para escuchar los detalles de lo que ocurrió. Y Antón explica como antes estaba allí su carretilla y ahora no. Y Raúl Espaldas dice;- A mi no me han robado la carretilla. Si necesitas la mía te la prestó Antón. Lo que yo tengo en casa es un ratón. Un ratón ladrón, que entra de noche a comerse el grano.Los vecinos están preocupados porque alguien se llevó una carretilla, pero no le dan mucha importancia a lo que le preocupa a Raúl. En definitiva sólo se trata de un ratón.Raúl decide actuar. Prepara trampas con queso, pasa noches en vela, encierra el grano bajo llave. Pero ese ratón se las ingenia para entrar y morder sus sacos de trigo y maíz. A la mañana siguiente llaman a la puerta de Raúl. De nuevo habrá reunión al atardecer en la plaza. Esta vez será por Andrés Mentón.Sollozando Andrés cuenta a los vecinos que un ladrón se llevó azada, pico y pala. Ahora ya no tiene Andrés con que trabajar la tierra y se desespera.

    16/02/2023 | 05:10

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  • In extremis. 28. Lady Lang. Las llaves

    In extremis. Relato de Lady Lang titulado Las llaves.

    01/06/2022 | 08:11

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  • In extremis. 40. Reme-Dios. Maldita gota

    Reme-Dios escribe Maldita gota, otro de los relatos que encontrarás incluidos en el libro In Extremis

    30/05/2022 | 10:34

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  • In extremis. 39. Inma Pitaluga. El efecto nocebo

    In extremis presenta El efecto nocebo, una historia de Inma Pitaluga

    30/05/2022 | 09:26

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  • In extremis. 38. Matira Picardo. Rojo atolón

    In extremis presenta Rojo atolón, un relato de Matira Picardo

    30/05/2022 | 10:06

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    00:00:0010:06
  • In extremis. 37. Rafael Oliver Puig. Cromapons

    In extremis ens du el relat d'en Rafael Oliver Puig amb la història titulada Cromapons

    30/05/2022 | 06:17

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