Florentino tiene mucho curro
Cuando terminó la final de ayer, Florentino Pérez debió tomar conciencia del hercúleo trabajo que tiene por delante para que el Real Madrid recupere el dominio del fútbol español. Lo tiene difícil porque el Barça se ha asentado en el trono con todo el derecho que le dan sus títulos y, lo que es más importante, la legitimidad concedida por el luminoso fútbol que ha desplegado. Ningún otro club ha conseguido la unanimidad global alcanzada por este Barça del triplete: el mejor equipo del mundo.
Pero el golpe de mano dado por la entidad azulgrana no ha llegado sólo con lo de este año, es fruto de una idea y de un proyecto que empezó en 1988 con Johan Cruyff y que ha conseguido su madurez con la llegada de Pep Guardiola al banquillo. El Barça, con algún que otro altibajo, lleva dos décadas jugando a lo mismo, siendo un equipo reconocible por su estilo más allá del entrenador que por entonces ocupara el banquillo. Sus técnicos sembraron fútbol en la cantera de La Masía y han ido recogiendo los frutos en nombres como Amor, Guardiola, Xavi, Iniesta, Puyol, Busquets, Valdés, Bojan, Piqué, Messi, Cesc.... Los canteranos han llegado a lo más alto y han ganado numerosos títulos.
Y por si esto fuera poco, algunos de estos muchachos son piezas básicas de la Selección Española que consiguió ganar una Eurocopa y desde entonces nos enamora jugando tan bien como lo hace el Barça. Anoche decenas de miles de españoles celebraron en las calles de sus ciudades el triunfo de Xavi, Iniesta y Puyol como si fuera el de su equipo. Porque el Barça, a costa de su buen fútbol, ha conseguido ser ahora el equipo de mucha gente, y eso cala.
Florentino empieza con Kaká. Vendrán bastantes más, pero el proyecto que saque al Madrid de la incertidumbre y los bandazos tiene que ir más allá de la galaxia. Y tiene que empezar por la humildad.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




