Gasol, orgullo de todos.
La primera vez que vi jugar en directo a Pau fue en junio de 2001, cuando aquel junior delgado y larguirucho arrasó con el Barça el viejo pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Al chaval, que metió 22 puntos y se proclamó campeón de liga en la cancha del eterno rival, daba gusto verlo y los aficionados madridistas (los buenos) aplaudieron la exhibición de baloncesto que presenciaron.
Hace ocho años era impensable que un español pudiera ser pieza fundamental en el campeón de la NBA, sólo un superclase como Gasol ha podido ir rompiendo una barrera tras otra hasta hacer realidad el sueño. A Pau lo hemos visto batirse el cobre como novato en Menphis rabiando por perder casi todos los partidos; ganarse el respeto del mundo liderando la selección; dejarse la barba para llegar al All-Star; llorar por una lesión de tobillo que dolió en todas las casas de España; hacer el tonto con en Neng en el programa de Buenafuente...¡Qué grande y qué sencillo a la vez!
Gasol es nuestro, el ídolo de los niños, la envidia de los padres y el orgullo de todos.
Felicidades Pau.
Gracias Pau.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




