Niño insulta, padre asiente.
Los chavales que desde pequeños ven a sus mayores iracundos y violentos ante los futbolistas de los equipos rivales están condenados a ser como ellos y terminar englobando la nómina de los grupos ultras que ensucian nuestro deporte. Es una vergüenza en la que quizá los medios de comunicación también tenemos parte de culpa. Pero hay que rebelarse y luchar por dejar a nuestros hijos un fútbol más limpio y civilizado.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




