Patético de Madrid
El título es fácil pero viene al pelo. ¿Qué más se puede decir de este equipo? El deterioro progresivo del prestigio del club desde hace años es imparable y se ha llegado a un punto de no retorno. La desgana, el hastío y la inapetencia de los futbolistas rojiblancos ayer en Huelva es síntoma de una descomposición total y absoluta. El mal está instalado desde hace tiempo en el vestuario atlético, por se se fue Torres, porque estaba claro que ahí era imposible crecer, no se podía sacar nada.
¿Tiene mala plantilla el Atlético? Seguramente no será de las mejores pero de ahí a hacer el ridículo cada uno de cada dos partidos hay un trecho. El Atlético que durante años, en la etapa Gil, devoró entrenadores sin parar ahora aniquila también jugadores. Futbolistas que llegaron a ser internacionales como Pablo, Perea o Antonio López se han convertido en guiñapos. ¿Y Agüero? ¿Qué hace? ¿Qué le pasa? Lo de Forlán es algo inaudito: de bota de oro a parecer que no le gusta el fútbol. La imagen del ¿u-ru-gua-yo? ayer en Huelva fue la de un tipo al que le interesa todo menos el fútbol.
Realmente hace tiempo que en el vestuario rojiblanco se ha instalado una desconfianza generalizada. Al mínimo problema hay bajada de brazos y desbandada. ¿Quién tira del grupo? ¿Quién tiene autoridad sobre el resto? Maxi renunció a la capitanía (mingafría), Simao es un flojeras y Forlán, que parecía tener carácter, se hundió con los cantos de sirena de este verano procedentes del Bernabéu. El tópico "no sienten la camiseta" está muy manido pero tiene algo de verdad.
La única solución del Atlético es agarrarse a la cantera y hacer los cimientos de un nuevo equipo porque los que hay no valen. Puede ser que esta decisión arrastre a los rojiblancos a pelear por la permanencia un tiempo, a vivir en el alambre, pero con el tiempo habrá una base de sentimiento atlético y compromiso que ahora mismo no hay. Hace mucho tiempo que no hay.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




