Un partido y se acabó
Como todo lo que rodea a Cristiano Ronaldo, lo de su expulsión y posible sanción también está siendo desmesurado. Uno lee algunos titulares en la prensa deportiva y no le queda más remedio que descojonarse. Es comprensible lo del alineamiento de determinados medios, pero intentar llevar esa jugada a la cima de la injusticia arbitral, o la máxima expresión de la violencia futbolística es engañar a la gente.
Cristiano Ronaldo suelta el brazo con violencia para darle un golpe a Mtiliga, con la intención de zafarse de un agarrón, sí, pero también de golpear; y resulta que el golpe le da en la cara (luego se ve que le rompe la nariz); y encima el árbitro está a dos metros y lo ve perfectamente; expulsión de toda la vida y un partido de sanción.
Y nada más. Los que hablan de agresión premeditada, reiteración, necesidad de castigo ejemplar y demás se dejan arrastrar por la imagen altiva y desafiante que tiene el portugués, pero eso no tiene nada que ver con lo sucedido en la jugada. En la jugada hay un futbolista que, en un lance del juego, suelta el brazo voluntariamente para golpear al rival e impacta fuerte y accidentalmente en la cara. Esa jugada ha pasado muchas otras veces y siempre que el árbitro la ha visto ha sido tarjeta roja. Es un lance violento, no una agresión, y merece un partido de suspensión. Ponerle más sería una injusticia.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




