Pasión en Sevilla
Como si de un paso doliente de Semana Santa se tratase, Manolo Jiménez se presenta esta noche ante el Pizjuán para ver si continúa su calvario. La Entrada de la cofradía sevillista viene caldeada por los últimos pasos del Vía Crucis, las dos caídas ante el CSKA y el Español que han dejado al técnico como un nazareno penitente que se dirige sin remedio hacia el lugar donde le aguarda el Sayón.
Realmente, Jiménez lleva clavados varios puñales desde hace tiempo. El Hermano Mayor, Del Nido, nunca le ha considerado el capataz apropiado para dirigir el balanceo de un paso tan importante como el Sevilla. Un club acostumbrado los últimos años a los varales y tulipas del triunfo empieza a necesitar un técnico con otro manto de más relumbrón, con una peana (títulos) que realce su autoridad en las trabajaderas del vestuario. Por mucho que el contraguía, Monchi, haya intentado ayudar a Jiménez, la hermandad cree que el llamador del entrenador ya no lo escuchan los costaleros.
Hay que decir en favor del penitente que los últimos años se han ido algunos de los mejores costaleros, como el patero Alves que tiraba del paso en los giros más difíciles. Si cada año vas cambiando a los mejores que tienes sosteniendo el paso, terminas por no aguantar una chicotá exigente como la que tenía este año la cofradía sevillista.
La Estación de Penitencia está preparada; los hachones alumbrarán el Pizjuán; el sudario lo llevará el Xerez; veremos como se desarrolla el Misterio. También hay quien cree que, si se consuma el martirio de Jiménez, Del Nido dejará de ir bajo palio. Y lo mismo le empiezan a cantar alguna saeta.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




