Pulgarcito
El sábado a las 22 horas GMT + 1 el planeta se dispondrá a ver qué hace Messi en el Bernabéu. Es una cita universal, va más allá de los futbolístico, tiene que ver también con la fascinación por lo inverosímil y lo taumatúrgico que domina al ser humano. ¿Será capaz este muchacho de rendir la guarida del enemigo ancestral?
Messi se aleja del clásico héroe bello y fornido, no es Leónidas ni Alejandro, tiene más que ver con los astutos protagonistas de los cuentos infantiles, Pulgarcito le viene al pelo. Ese niño pequeño y débil que no creció como sus hermanos y parecía indefenso resultó ser el mejor. El cuento de los hermanos Grimm, que nos contaron nuestros abuelos y nosotros contaremos a nuestros nietos, nos enseñaba a no despreciar al débil, al bajito, al pequeño. Ese Pulgarcito, ingenioso y valiente, provocaba la admiración y el respeto de todos también por su humildad. Su figura es un estereotipo que varias generaciones tenemos grabado en el subsconsciente y que se identifica perfectamente con Messi.
Messi no provoca odios ni envidias. Hasta sus más encarnecidos rivales terminan rindiéndose a su sencillez. No tiene gestos arrogantes, sus celebraciones son espontáneas, no teatraliza ninguna de sus actuaciones. Vamos, que es lo opuesto a otras megaestrellas del universo futbolístico.
Un futbolista de Play-Station, pero también un futbolista de cuento.

Jesús Gallego
Director de 'Hora 25 Deportes'




