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Antoñita, "al teatro por los pelos"

La bautizaron como Telesfora Galiana, pero todo el mundo la conoce como Antoñita. Es la jefa de peluquería del Teatro Español, y lleva más de 70 años ocupándose de los pelos (y de las pelucas) de los actores y de las actrices más importantes, tanto dentro como fuera de nuestro país. Toda esa carrera puede verse ahora en una exposición en el Teatro Español de Madrid: "Al teatro por los pelos"

Le gusta que la conozcan como "Antoñita, viuda de Ruiz", porque no se olvida nunca que parte de su éxito se lo debe a quien fue su marido, Julián Ruiz, conocido como Julipi.

Antoñita nació en Madrid en 1925. Cuando tenía seis años, su familia se trasladó a un edificio donde había un taller de fabricación de pelucas. Muy pronto, a los catorce años, Antoñita entró a trabajar en ese taller, que era propiedad de la familia de Julipi.

En nueve películas tuvo que trabajar gratis Antoñita para que le dieran el carnet del Sindicato del Espectáculo. De aquellos tiempos recuerda con mucho cariño sus trabajos junto a Edgar Neville ("La vida en un hilo") y Ladislao Vadja ("Un ángel pasó por Brooklyn").

Los Ruiz participaron en buena parte de las grandes producciones americanas que tuvieron como escenario España en los años 50 y 60. En "55 días en Pekín" se las vieron y se las desearon para poder localizar al centenar y medio de chinos que hacían falta como extras. En aquella película trabajaron Charlton Heston ("todo un caballero" según Antoñita) y Ava Gardner ("un poco antipática").

Gracias a la intervención de Julipi, Omar Shariff terminó protagonizando "Doctor Zhivago". A David Lean no le convencía por sus destacados rasgos árabes. Julipi le rasuró la parte superior de la frente y le suavizó la expresión, y al final Lean quedó convencido.

También fue decisivo Julipi para que Concha Velasco encarnara a Teresa de Jesús. Josefina Molina necesitaba una actriz versátil, que pudiera interpretar las distintas edades de la Santa. Julipi apostó por Concha y la directora le hizo caso. Esa versatilidad, esa capacidad para "envejecer" es también una de las cualidades más destacadas que tenía Adolfo Marsillach, fundamentalmente en su participación en "Ramón y Cajal".

Antoñita y Julipi llegaron al Teatro Español en los años 80, poco antes de la muerte de él. Desde entonces la peluquera ha trabajado para algunos de los directores más importantes de la escena española, desde José Carlos Plaza a Mario Gas.

Antoñita cuenta que "cada cabeza es un mundo" y que una misma cabeza cambia mucho a lo largo de los años. Una peluca que un determinado actor utilizaba hace veinte años ahora ya no le valdría.

En la exposición se pueden ver algunas de las pelucas que la viuda de Ruiz ha fabricado a lo largo de estos años, así como una serie de fotografías de algunas de las caracterizaciones que hizo junto a Julipi.

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