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Jueves, 28 de Mayo de 2020

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Carta de José Martí Gómez

Perfil de la fiscal Dolores Delgado

Es tan efusiva y abierta como polemista. Miembro de la Unión Progresista de Fiscales y excelente investigadora.

Un dia le preguntaron como una mujer joven y atractiva se metía a fiscal y ella respondió: "Las mujeres somos más cotillas que los hombres y ser cotilla es bueno para ser fiscal". Esa frase no obvia que tras procesar a una banda de narcotraficantes colombianos sintiera durante algún tiempo el pálpito de la inquietud en cada paso resonando a sus espaldas en el oscuro parking de las Salesas.

Su primer destino fue en el juzgado de El Prat y su primer trabajo ser fiscal de apoyo a José María Mena, entonces fiscal antidroga, en el registro y desmantelamiento de una banda de narcotraficantes que operaba en el barrio de San Cosme. La fiscal Delgado no ha olvidado que debutó pasando una noche sin dormir y que aquel caso le hizo ver que podía ser una fiscal burócrata o guerrera. Optó por lo segundo.

Ha trabajado hasta ahora en el juzgado número cinco de la Audiencia Nacional, el que era de Garzón, haciéndose cargo de narcotráfico o llevando al banquillo a Scilingo, torturador de la dictadura argentina. Reconoce que de Garzón y Mena aprendió mucho. Le imbuyeron una idea: hacer siempre la siguiente pregunta te traerá problemas pero te permitirá avanzar en la investigación. Ha avanzado, en lo personal, dejando muchas cosas por el camino. Girones de vida, dice, hechos de momentos de felicidad y de desaliento. Desde hace tiempo coordina la lucha contra el terrorismo yihadista. Este país es tan raro que habla mucho de la amenaza yihadista pero solo la tiene a ella y poco más en el trabajo de fiscalía. Dolores Delgado lo asume. Dice que los que están en esto saben que trabajan a golpes de voluntarismo.

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