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Viernes, 17 de Enero de 2020

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Patti Smith: "Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos"

Son los versos de Oath, el primer poema que Patti Smith recitó en público. Unos versos que introdujo en una versión de la canción de Van Morrison, Gloria. Poeta, madrina del punk. Tiene ya 64 años pero sigue levantando pasiones en los escenarios. Cuando uno lee su autobiografía, "Éramos unos niños", entiende por qué.

Miren la foto. Aquí donde la ven soñaba con ser como Frida Khalo . Conocer a un artista como Diego Rivera a quien amar y apoyar. Ser su musa. Mientras tanto devoraba uno de sus libros de cabecera: Mujercitas de Louise May Alcott. Sí, han leído bien. Se veía como Jo, una rebelde con ganas de hacer más cosas en la vida que casarse y tener hijos. Tenía ganas de escribir.

Un buen día hizo el petate. Compró un billete a Nueva York con el dinero que encontró en una cabina de teléfonos. Robó un ejemplar de Iluminaciones. Y, con Rimbaud, en el bolsillo se fue a probar suerte.

Los primeros meses fueron duros. Dormía en portales y en parques. Comía cuando podía. Y repartía currículums por todas las librerías de Manhattan. Tenía hambre pero era libre.

Un buen día ocurrió. Consiguió un trabajo en Brentano?s y conoció a su artista. Robert Mapplethorpe. Prometieron que no se separarían hasta que estuvieran seguros de valerse por sí mismos. ¿Alguien puede estar alguna vez seguro de esto?

Musa y artista vivieron en los años culturalmente más prolíficos de Nueva York. Desde su sede en el Hotel Chelsea compartieron inquietudes, excesos y amistades con Ginsberg, Sam Shepard, Lenny Kaye, Bob Dylan, Janis Joplin... Era la época en la que Andy Warhol reinaba. Todos querían entrar en su círculo de amistades. Pasito a pasito, Robert y Patti consiguieron sentarse en la mesa redonda del Max`s. Algo que le hacía más ilusión a él que a ella.

Mapplethorpe se convirtió en un fotógrafo provocador, prácticamente pornográfico. Porque quería hacer lo que nadie había hecho. Ella no llegaba a entender esas inclinaciones violentas y sadomasoquistas. También les costó entender las inclinaciones sexuales de Robert. Para aceptarlo el fotógrafo quiso dotar la homosexualidad de cierto misticismo.

Patti siempre quiso ser poeta. Lo de dedicarse a la música era algo que veían más claro sus amigos que ella. Aunque en cierta ocasión, viendo actuar a los Doors, se dio cuenta de que ella perfectamente podría hacer lo mismo.

Eran sólo unos niños, pero ya lo tenían claro. Querían ser libres, querían ser artistas y querían tener éxito. Patti lo consiguió con canciones como Because the night o People have the power.

Pero toda historia de amor, incluso de amistad, tiene su fin. La de Patti y Robert llegó con una llamada de teléfono. El sida pudo con él. "En aquel instante, Tosca comenzó la magnífica aria "Vissi d'arte". "He vivido para el amor, he vivido para el arte". Cerré los ojos y entrelacé las manos. La Providencia había dictado cómo sería mi despedida"

Patti Smith, la madrina del punk.

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